Karla Martínez Martínez

Especialista en Finanzas Personales

En los últimos meses, miles de mexicanos han sido víctimas de empresas que prometen rendimientos “extraordinarios” por invertir sus ahorros. Ofrecen ganancias de 2%, 3% o hasta 5% mensual, asegurando que son inversiones seguras y sin riesgo. Suena atractivo. Suena como la oportunidad de mejorar nuestra economía rápidamente.

Pero es precisamente ahí donde debemos encender las alertas.

 

En 2026, las tasas de interés en México para instrumentos conservadores se mantienen aproximadamente entre el 6.8% y el 8% anual. Por ejemplo, los CETES

—uno de los instrumentos más seguros del país— han estado pagando alrededor de 7% anual, dependiendo del plazo. Eso equivale a menos del 1% mensual.

Si el propio gobierno está pagando cerca de 7% anual, debemos preguntarnos:

¿cómo es posible que una empresa privada pueda ofrecer 12%, 18% o hasta 24% anual “garantizado”? Matemáticamente, no es sostenible sin asumir riesgos extremadamente altos o sin depender del dinero de nuevos inversionistas para pagar a los anteriores.

Cuando alguien te promete más de 1% o 1.5% mensual fijo y sin riesgo, es muy probable que estés frente a un esquema insostenible o incluso fraudulento. La historia se repite: al principio todos cobran, la confianza crece, entra más dinero… y cuando dejan de ingresar nuevos recursos, el sistema colapsa. Quienes pierden son precisamente las personas que con esfuerzo habían logrado ahorrar.

La ilusión de tener una mejor economía puede llevarnos a perder la que ya tenemos.

Si estás iniciando en el mundo de la inversión, comienza por instrumentos regulados y respaldados por el Gobierno Federal, como los CETES a través de la plataforma oficial de Cetesdirecto, creada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Estos valores son deuda pública emitida por el Gobierno de México y colocada en el mercado a través del Banco de México como agente financiero. No prometen rendimientos espectaculares, pero ofrecen seguridad y transparencia.

Y si decides asumir riesgos mayores, hazlo únicamente con dinero que estés dispuesto a perder, nunca con tus ahorros esenciales, tu fondo de emergencia o el patrimonio de tu familia.

La educación financiera no solo se trata de ganar más, sino de proteger lo que ya hemos construido. Cuando algo parece demasiado bueno para ser verdad, casi siempre lo es.

 

Cuidemos nuestro patrimonio. No pongamos en riesgo años de esfuerzo por una promesa que no tiene sustento real.

 

Deja un comentario