Región:Capadocia, Anatolia Central, Turquía

Momento: primeras luces del amanecer

Protagonistas: siete globos aerostáticos suspendidos sobre las formaciones volcánicas del valle

La imagen captura uno de los momentos más emblemáticos de Capadocia: el vuelo de los globos al amanecer, cuando el cielo conserva todavía tonos azules y rosados y las primeras luces comienzan a revelar las formas.

 

En la fotografía destacan siete globos claramente separados, distribuidos a diferentes alturas y distancias.

 

El gran globo oscuro situado en la parte superior domina la escena por su tamaño aparente. Más abajo, el globo azul funciona como segundo punto de atención, mientras los otros cinco se distribuyen a ambos lados creando una formación espontánea sobre el valle.

 

No existe una formación rígida entre ellos. Los globos se desplazan siguiendo las diferentes corrientes de aire y los pilotos controlan principalmente su altura mediante el calentamiento del aire.

 

El amanecer de Capadocia.

 

Los vuelos suelen comenzar muy temprano, cuando las condiciones atmosféricas son normalmente más estables.

 

En la fotografía se aprecia la transición característica de esas primeras horas: el cielo mantiene tonalidades azules en la zona superior mientras cerca del horizonte comienzan a aparecer tonos rosados y cálidos.

 

Las formaciones rocosas reciben entonces una luz suave y lateral que acentúa sus volúmenes sin borrar todavía las sombras.

 

Un paisaje creado por volcanes.

 

Capadocia debe su aspecto extraordinario a millones de años de actividad volcánica y erosión.

 

Las antiguas erupciones depositaron enormes cantidades de ceniza que posteriormente se consolidaron formando toba volcánica, una roca relativamente blanda. La lluvia, el viento y los cambios de temperatura fueron erosionándola lentamente hasta producir valles, barrancos, conos y las famosas chimeneas de hadas.

 

Las formas onduladas que aparecen en la parte inferior de la fotografía son producto de ese larguísimo proceso geológico.

 

Curvas en la tierra, curvas en el cielo.

 

Existe además una relación visual particularmente atractiva entre paisaje y globos.

 

Las formas redondeadas de las colinas parecen repetirse arriba en las enormes envolventes de los aerostatos: curvas de piedra creadas durante millones de años y curvas de tela que permanecerán sobre ellas sólo durante unos minutos.

 

La aventura de volar.

 

Un vuelo en globo sobre Capadocia comienza normalmente antes de salir el Sol.

 

Los enormes globos se inflan todavía en la penumbra utilizando potentes quemadores. Después, los pasajeros suben a las cestas y el terreno comienza a alejarse lentamente.

 

El globo no posee una ruta completamente determinada. El viento participa en el viaje y el piloto busca distintas corrientes ascendiendo o descendiendo.

 

En algunos momentos se vuela a considerable altura; en otros, los globos pasan sorprendentemente cerca de las formaciones rocosas.

 

Y entre las breves llamaradas y el rugido de los quemadores aparece algo inesperado: el silencio de estar suspendido en el aire.

 

Un paisaje habitado durante siglos.

 

Capadocia tampoco es únicamente un fenómeno geológico.

 

La facilidad con la que puede excavarse la toba permitió que distintas comunidades construyeran viviendas, almacenes, monasterios, iglesias e incluso ciudades subterráneas dentro de la propia roca.

 

Así, el paisaje situado bajo los siete globos contiene dos escalas de tiempo extraordinariamente diferentes: millones de años de historia geológica y siglos de presencia humana.

 

Curiosidad.

 

Aunque desde tierra los globos parecen desplazarse lentamente, desde otro globo cambia completamente la percepción: las posiciones relativas varían de manera continua porque también se está moviendo el observador

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