Gerardo Sixtos López.
La producción de objetos artesanales es un fenómeno de carácter multifactorial. En ella vemos implicados asuntos tan diversos que van desde la naturaleza económica de este proceso hasta el valor simbólico y representativo de los pueblos productores.
En la producción artesanal subyace un conjunto de conocimientos que establecen el imaginario- creativo productivo de las comunidades: las teorías (científicas, mágicas- religiosas-la tradición), las condiciones ambientales y la situación de la tecnología se nos presentan como los grandes ejes que fomentan la creación de los objetos artesanales y que denominaremos recordando a Roberto Segre, Estructuras Ambientales.
Por tanto, es necesario conocer las condiciones de las estructuras ambientales que propician el desarrollo objetual de las culturas originarias para comprender las condicionantes específicas de su manera de producir artesanías
Estamos de acuerdo con Fernando Martin Juez en su Contribuciones para una Antropología del Diseño cuando señala el valor de los objetos en tanto que son, al final, representación de una forma de conocimiento que conforma modelos y paradigmas que establecen sistemas de pensamiento, esto es el sentido del diseño:
De cómo cualquier diseño es un objeto bueno para usar (prótesis) y bueno para pensar (metáfora); de cómo la utilidad y la belleza de un diseño dependen de nuestra visión del mundo y de los contextos donde se desenvuelve la vida cotidiana; de los paradigmas mediante los cuales actuamos a través de los cuales sabemos por qué los objetos “son” lo que aparentan ser.
Cuando Julian Steward sentó las bases de la ecología cultural, recalcó el papel de la interacción de las condiciones naturales con los factores culturales, del ambiente físico con la tecnología y la economía; para Steward, las condiciones iniciales ambientales y tecnológicas son fundamentales; de ellas y su evolución dependen los fines, la variedad y el sentido de los objetos; de ella también dependen los vínculos que establecemos entre nosotros y entre cada una de nosotros y la tecnología.
Deslindándonos de una posición tecnocrática es irremediable hablar del pensamiento tecnológico que permea las posibilidades de concreción de un objeto, y en sentido contrario el grado de desarrollo de una comunidad implica hablar de las condiciones científico técnicas que pone a su servicio.
Las condiciones naturales, las capacidades biológicas como especie, los hábitos y actividades culturales como miembros de comunidades específicas, los procesos de aprendizaje conscientes e inconscientes y las condiciones materiales de existencia, modelan nuestra concepción del mundo y las diversas relaciones que con éste y los congéneres establecemos, así como nuestros modos de utilizar y hacer el diseño.
Así, si estamos hablando de propiciar el desarrollo de una comunidad, el diagnostico debe hacerse sobre las variantes que sostienen el andamiaje cultural: pensamiento-cultura- ambiente, evitando acciones de intromisión en aras de la globalización y el libre mercado.
