Dos Pitos, un buen par: La vida inútil de Pito Pérez, 1938.

Entre libros, folletos e impresos

Dos Pitos, un buen par: La vida inútil de Pito Pérez, 1938.

Juan García Chávez

 

En días pasados, reacomodando mis pocos libros, noté que me faltaba uno de los dos Pitos que tengo, parecía que ya no estaba conmigo, hurgué, hurgué y lo encontré, me puse a platicar con él, le comenté que lo extrañaba, que aunque pasaba desapercibido lo tengo presente, que yo sabía que está conmigo, de hecho le hice cariños, lo besé, nos emocionó el vernos y ese reencuentro, el otro Pito estaba a la mano, se nota en el estante. Y también tengo un Silabario, e intenté escribir este artículo: Dos Pitos y un Silabario, un buen trío, pero pensé que los lectores malinterpretarían mi escritura, así que mejor les dejo aquí Dos Pitos, un buen par, que me parecen emblemáticos de una manera de pensar y picardía que sigue vigente en nuestros días.

El Pito, es la segunda edición, impreso en Editorial “México Nuevo” en 1938, a dos tintas, tiene dos grabados, uno de busto, en su juventud, en que luce currutaco con un saco y corbata de moño, una flor adorna su solapa izquierda, un pañuelo en el bolsillo, su pelo crespo bien acicalado, algo trompudo, de bigote escaso, la edad que representa son 25 años, era la época en que usaba levita, bastón y sorbete.

El segundo grabado es de cuerpo entero, en su oficio de Varillero, –Madame Calderón de la Barca lo llamaría “un buhonero ambulante”– cuando le gente lo mal llamaba “hilo lacre”, en su brazo izquierdo lleva un canasto de carrizo del que cuelgan listones y agujetas, y repleto de baratijas: “agujetas para los zapatos, peines peluqueros, y escarmenadores, broches de presión, tiras bordadas, medias de seda, polvos para la cara, hilo lacre…”, en su mano derecha lleva una caja amarrada con un mecate, llena de prendas de vestir, seguramente prendas femeninas. Lleva boina, su bigote se nota abultado –seguro por lo trompudo– en su boca lleva una pipa, por cierto, boca abajo, representa 35 años de edad.  Ese Pito es: “Un hombre enjuto, ennegrecido por el sol, con la cabellera tan larga que le besa los hombros, camina lentamente.” Ese libro, supongo que fue autografiado, ya que le faltan las páginas tres y cuatro, creo que se las arrancaron por la dedicatoria y la firma.

Mi otro Pito, está grande, grueso, pesado, tiene pasta dura con lomo y esquinas de piel, algo así como de lujo, es la novena edición en español, impreso en 1945, por la editorial J. Rubén Romero, con un ex-libris de Miguel Ángel Porrúa, profusamente ilustrado por Benjamín Molina, pues contiene166 imágenes, muchas de ellas a doble página, el texto se conjuga con el recorrido gráfico de las escenas ahí narradas, desde luego el Pito y las escenas visuales son interpretación de Molina.

No sean pícaros, ustedes saben que les he estado hablando de esa obra literaria, La vida inútil de Pito Pérez, autoría del cotijense José Rubén Romero González (1890-1952), ahí se relata parte de la vida de Jesús Pérez Gaona, quien nació en Santa Clara del Cobre en 1874, y falleció en Morelia el 8 de noviembre de 1929.

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