Piénsalo tres veces

El arte de vender espejitos… [y sus consecuencias]

Por: Francisco Javier Rauda Larios


 

“Es una lástima que al hombre no lo valoren por lo que es, sino por lo que parece”.

Albert Einstein

EL problema que encuentro con esta famosa cita, es el hecho de que, en muchas ocasiones, aparentamos ser lo que no somos y eso, trae sus consecuencias.

¿Se ha preguntado alguna vez, mi querido lector, por qué a veces la productividad en las Empresas y Organizaciones parece ir en dirección contraria al café que se consume por las mañanas?

Bueno, siéntase aliviado, no está usted solo.

La baja productividad es como esa sombra que acecha en la esquina de la oficina, y todos la ven, pero pocos parecen saber cómo enfrentarla.

Intentaré arrojar un poco de luz sobre el asunto y proponer algunas soluciones realistas.

Uno de los mayores enigmas de la baja productividad es, sin lugar a dudas, la desmotivación de la gente y, tristemente, en muchos casos incluye, incluso, a la alta dirección o dueño de la Empresa/Organización.

El asunto es que cuando los colaboradores pierden la chispa, la calidad del trabajo tiende a desplomarse más rápido que un castillo de naipes en un huracán.

¿La solución?

Bueno, a nadie le gusta un trabajo monótono y sin chispa. Lo que un servidor recomienda es Introducir retos en la rutina diaria de trabajo, celebrar las pequeñas victorias y crear un ambiente en el que cada miembro del Equipo sienta que su contribución realmente importa.

Por otra parte, está la famosa reuniónitis crónica.

En muchas Empresas/Organizaciones es muy común esta “enfermedad”.

¿Ha contado alguna vez, amable lector, cuántas reuniones se llevan a cabo en su Empresa/Organización en una semana?

Demasiadas reuniones pueden ser más un veneno que un remedio para la productividad.

La solución aquí no es erradicarlas por completo (aunque eso podría ser tentador). Más bien, hay que hacer que las reuniones sean más efectivas. Establecer agendas claras, así como límites de tiempo; por ejemplo, la metodología SCRUM, tiene como norma que las reuniones del Equipo no sean mayores a 15 minutos. Otra buena práctica es asegúrate de que cada reunión tenga un propósito claramente definido.

Finalmente, imagine, apreciado lector, su escritorio o lugar de trabajo como un campo de batalla y el desorden como el enemigo que se esconde en las sombras.

La falta de organización puede ser un factor clave detrás de la baja productividad.

La solución salta a la vista, simple, sencilla y elegante: orden y organización.

Fomente un ambiente de trabajo limpio y bien organizado. No necesita convertir la oficina en un campo de entrenamiento militar, pero un poco de orden puede hacer maravillas para mejorar la eficiencia y la productividad, por añadidura.

A estas alturas, muy seguramente, se estará preguntando mi estimado lector, ¿cuál es la relación entre el título del presente articulo y el misterio de la baja productividad en las organizaciones?

Y bien podría decirme, al igual que el finado Michael Jackson: ¡aclárame!

Así que antes de concluir, intentaré aclararlo.

De hecho, la cosa va muy de la mano de la frase del Sr. Einstein. Lo digo porque muchos de nosotros simulamos ser productivos y damos toda la apariencia de serlo y, aquí está el meollo del asunto, nos lo creemos y hacemos creer que lo somos. El resultado, como ya lo imagina es, obviamente, la baja productividad.

Lo anterior hace que la realidad nos muestre una cara muy diferente, de la que nosotros esperamos.

Esto me lleva a plantear algunas preguntas incomodas:

¿Por qué, en muchos casos, simulamos ser productivos?

¿Por qué dedicamos mucho de nuestro tiempo y energía, recursos sumamente valiosos, a aparentar que somos productivos?

¿Por qué nos enfocamos más en desarrollar el arte de vender espejitos, que en contribuir realmente con la productividad de nuestra Empresa/Organización?

 

Para concluir, haré hincapié en el hecho de que no todos somos máquinas diseñadas para funcionar a la perfección de 9 a 5. La flexibilidad laboral es como un superpoder que puede marcar la diferencia.

Permítase usted mismo y permítales a sus colaboradores un poco de espacio para respirar.

Trabajar desde casa, horarios flexibles o incluso días de trabajo comprimidos pueden revitalizar la moral y, por ende, la productividad.

De igual manera, innovar no significa necesariamente reinventar la rueda, pero sí implica encontrar formas nuevas y creativas de hacer las cosas. Invite a tu Equipo a proponer ideas, fomenta la creatividad y bríndeles oportunidades para la formación.

La innovación puede ser el impulso que necesita su empresa para salir del estancamiento.

Finalmente, la falta de comunicación clara es como una mala interpretación en una película: nadie sabe qué está pasando y todos salen confundidos.

Establezca canales de comunicación efectivos, fomente la transparencia y asegúrese de que todos estén en la misma página.

La información clara y precisa es clave para evitar malentendidos y aumentar la eficiencia y por añadidura, la productividad.

Resumiendo, la baja productividad en las Empresas y Organizaciones puede ser un misterio, pero no es un misterio sin solución.

La receta: Evitar la simulación, abordar la desmotivación, combatir la reunionitis crónica, vencer al desorden y adoptar la flexibilidad, la innovación y la comunicación clara.

Si bien esta receta no es la panacea, le puedo asegurar que al implementarla verá como la productividad empieza a bailar al ritmo de una melodía mucho más alegre y agradable.

Recuerde las sabias palabras de Seneca:

“No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas”.

 

 

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