Aprender a vivir bien

El Arte en la Nueva Era

Tranquilino González Gómez

Alguna ocasión le pregunte en una conferencia en Morelia al Maestro José Marchelli, sobre su vocación de escribir, y su respuesta me ha mantenido en una reflexión en las distintas versiones que he tratado de construir para explicarme su respuesta; “Para apaciguar mis demonios”. El simbolismo literario estaba fuera de lo religioso, ya que su trabajo espiritual en esta nueva era no se circunscribía al pensamiento de una determinada religión.

Entiendo que se refería a la parte obscura de su ser, a las cargas negativas que requieren encontrar un equilibrio con el polo de luz, para mantener la armonía y la tranquilidad de un cuerpo sano cuyo infierno se encuentra en el estómago, como me lo explico Marcelli, que es el lugar donde el fuego interior transforma la comida en energía corporal.

El arte es una necesidad humana que requerimos realizar como parte de un trabajo individual de creación plástica a través de los símbolos de la relación de nuestra vida y nuestra realidad social con el mundo que nos rodea. Requerimos expresar nuestras emociones e ideas a través de reconectarnos con nuestro mundo interior, que requiere de los lenguajes del arte para expresar modalidades variadas del mundo espiritual.

Resulta entonces que al ser el hombre y la mujer individualidades de una realidad social, entonces el arte es una necesidad social que expresa la distinta diversidad de las múltiples culturas históricas y actuales. Entonces ¡cuál ha sido y es el compromiso social del arte y de los artistas? Pregunta importante que requiere una respuesta en este presente tan confuso.

El artista pone en movimiento poderosas fuerzas psicológicas y ejerce una poderosa fuerza sobre la cultura. La función educadora del arte como parte didáctica y pedagógica es innegable y trascendente como un ejercicio mnemotécnico del simbolismo que subyace en la obra artística y que se debiera trabajar en la educación formal e informal. El trato reverente que se da a los artistas y el orgullo que sienten sus pueblos por ellos lo confirman.

El artista tiene entonces un gran compromiso con la sociedad en la que habita. Contribuir a crear una cultura de la vida, de la paz, del amor y del saber. Alegrar con su arte la vida de la gente, impulsar el crecimiento y la consciencia social, así como contribuir a apaciguar la obscuridad de la inseguridad. Que su espada flamígera aniquile a los demonios de la muerte, del poder mal ejercido y de las ambiciones negativas.

El arte de la nueva era debe plantearse bajo una perspectiva abierta, en que los nuevos códigos tengan una relación cercana con la cultura de la vida. El simbolismo como expresión del saber oculto en el arte tiene una larga historia, en la pintura, la arquitectura, la literatura, la danza, entre otras. Las llamadas ciencias sagradas y los principios de las leyes universales son poco conocidos en el arte que está cerca del pueblo.

La Misión social de los artistas es pasar de la capacidad creadora de una expresión individual a una práctica experimental colectiva, sin abandono de las formas individuales del arte. Tratar de trascender los estereotipos. Un arte de síntesis. La funcionalidad no debe absorber al simbolismo, ni el simbolismo a la funcionalidad.

El artista es un ser humano con una gran sensibilidad y capacidades de percepción de su mundo exterior, que a través de su intuición le da cuenta de los fenómenos y resultados de procesos que se viven en la realidad social. Las grandes batallas políticas del futuro se darán en el ámbito del arte y la cultura, algo que los partidos políticos actuales no entienden ni tienen la capacidad de asumir en las relaciones con una ciudadanía sumida bajo las inercias del poder.

El arte tiene como propósito crear obras que plasmen la visión del artista sobre la belleza, la transmisión de emociones y enseñanzas que expresan y transmiten una comprensión de la realidad que sacuden al ser humano en su interior, como una revelación de ideas de una percepción del mundo y sus relaciones. El arte resulta entonces ser la manifestación de una idea que no necesita ser explicada, puesto que ya es un hecho que se expresa de esta forma.

Luis Vargas, flautista y compositor en el artículo “Arte y Trascendencia” que publicó en esta revista Unanimidad, refiere que el artista expresa ideas con su arte, pero cuando se manifiesta de forma parcial siempre estará incompleto… es decir que en la experiencia artística –sea al nivel de creador, espectador o en experiencias híbridas- no se trata de sentir más que pensar o sentir más que saber. El otro extremo: pensar y/o saber más que sentir –en el que suele caer el llamado Arte Contemporáneo- es también una concepción parcial, incompleta.

Por su parte el Dr. David Ferriz Olivares, en el prólogo del libro EL Arte en la Nueva Era, del Maestre Serge Reynaud de la Ferriere, refiere que el artista al crear y en la experiencia de su ambientación busca la transformación artística, pero a veces cae en un pseudo lenguaje artístico, como por ejemplo en el “arte” Kitsh (cursi), un arte que para algunos resulta ser sin sentido, por su superficialidad, y con los mismos materiales que Goethe nos conduce a un conflicto patético esencial, el Kitsh lo reduce a lo truculento en un lenguaje compactivo; en este mismo sentido el arte Kampf, resulta ser un lenguaje rimbombante y grandilocuente, artes que no llegan al fondo, al plano de las revelaciones que toda obra artística suscita.

En contraparte el llamado Happeninig un arte para la catarsis colectiva en que se descarga la violencia como destrucción, resulta efímero como refiere Marcuse “un arte de provocación que queda englobado por el mundo que provoca, como la boa del Principito que quiso tragarse al elefante”. La cultura de la violencia y de la muerte, como los narcocorridos que expresan las taras psicológicas por el poder y las ambiciones sustentadas en la inmadurez emocional. El arte contemporáneo al utilizar nuevos elementos figurativos, debe eliminar los carentes de posibilidades sustantivas para la elevación de la consciencia del Ser Humano.

El Arte en la Nueva Era lo que debe manejar es el equilibrio global en su momento entre procesos emocionales y cognitivos complementarios: sentir, pensar, saber, intuir, entre otros. Un Artista es Artista, porque ha logrado una síntesis propia, en lo que llamamos inspiración e Intuición –sabiduría sintetizada- para lo mental, emocional y espiritual y debe saber usar la inmensa base de datos –amorosos, poéticos, cognitivos, físicos, intuitivos, de sabiduría, etcétera- de manera adecuada a su arte.

La magia del arte no se detiene en expresar solo sentimientos, con todo y considerar que es una expresión mediante símbolos estéticos. Las nuevas tecnologías permitirán crear nuevos modelos de enseñanza universal, donde el arte contribuirá a motivar el despertar de las cualidades creadoras. Existe la necesidad de un retorno del arte al saber superior, a la síntesis de la espiritualidad en el sendero del ser humano para su autorrealización al descubrir al hombre trascendental. La espiritualidad será el nuevo tema en esta nueva Era Acuariana.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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