José Juan Marín


«Ya terminó mi ciclo. Y el guerrero tiene derecho a su descanso». Estas fueron las palabras del expresidente de Uruguay José Alberto Mujica Cordano.

Pepe Mujica de 89 años, el austero expresidente de Uruguay, y filósofo sin pelos en la lengua, ofrece la sabiduría de una vida plena mientras lucha contra el cáncer.

Hace una década, el mundo sintió una fugaz fascinación por José Mujica. Era el informal presidente de Uruguay que había rehuido del palacio presidencial de su país para vivir en una pequeña casa y su perro de tres patas.

En discursos ante líderes mundiales, entrevistas con periodistas extranjeros y documentales, Pepe Mujica, como se le conoce universalmente, compartió innumerables anécdotas. Fue guerrillero urbano; sobrevivió 15 años como preso político, incluso haciéndose amigo de una rana mientras permanecía en un agujero en el suelo; y ayudó a liderar la transformación de su nación.

El legado de Mujica será algo más que su pintoresca historia y su compromiso con la austeridad. Se convirtió en una de las figuras más influyentes e importantes de América Latina en gran parte por su filosofía franca sobre el camino hacia una sociedad mejor y una vida más feliz.

» Eres libre cuando escapas a la ley de la necesidad, cuando gastas tiempo de tu vida en lo que a ti se te ocurre «,  reflexionó Mujica.

Porque la vida es una y se va. Hay que darle sentido a la vida. Hay que luchar por la felicidad humana. No solo por la riqueza.

Pepe Mujica, cree que la humanidad puede cambiar.  Pero el mercado es muy fuerte. Ha generado una cultura subliminal que domina nuestro instinto. No es consciente. Ha hecho de nosotros voraces compradores. Vivimos para comprar. Y vivimos para pagar. Y el crédito es una religión. Entonces estamos como enroscados.

Cuenta que: » Una vez fue a Alemania y lo metieron en un Mercedes-Benz. La puerta pesaba muchos kilos. Me ponen 40 motos atrás y otras 40 por delante. Qué vergüenza tenía».

También reflexiona que » El libro es el invento más grande del hombre. Lástima que la gente lee poco. No tiene tiempo «.

Hoy en día la gente lee mucho en el teléfono. La culpa no la tiene el teléfono. Somos nosotros los que no estamos a la altura de la tecnología. Hacemos un uso desastroso.

Admiro la naturaleza. Casi tengo una especie de panteísmo. Hay que tener ojos para ver, dijo

“Con todas sus peripecias, amo la vida”. “Y la estoy perdiendo porque estoy en el tiempo de irme” dijo Mujica.

Culminó con esta reflexión de Pepe Mujica: » Espero que la vida humana se prolongue, pero tengo miedo. Hay muchos locos con armas atómicas. Mucho fanatismo. Tenemos que hacer molinos de viento, cambio energético. Y no, gastemos en armas «.

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