ESPIRAL
Por: Prometeo
- Ataques a la Presidenta Municipal de Uruapan. Grecia Quiroz, al hacer suyas las banderas del Movimiento del Sombrero.
- El discurso de la vida y la paz, como espada flamígera contra la cultura de la muerte y el terror, debe ser central en el Plan Michoacán.
El valor y las circunstancias que mostró el Presidente municipal de Uruapan, Carlos Manzo Rodríguez, inició una nueva visión municipalista que expone las grandes limitaciones que tienen los ayuntamientos no solo para enfrentar al crimen organizado, sino también para resolver los problemas de servicios y administrativos, en la base del poder público que debieran ser la fortaleza del país.
La muerte de Carlos Manzo Rodríguez se ha convertido en un símbolo nacional porque resume la irritación ciudadana y el hartazgo social ante la cultura de la muerte y las ambiciones desmedidas por el poder y el control de los recursos del país, de quienes desde las estructuras mismas de los distintos niveles de gobierno han permitido que esta cultura del miedo y la muerte adquiera un posicionamiento social para que la corrupción sea una forma de vida “normal” en base a la utilidad económica.
La indignación por este asesinato se ha extendido por todo el mundo y las implicaciones en lo social y en lo político sobre todo por el proceso electoral del 2027, tienen preocupados a los partidos políticos y a quienes aspiran a la gubernatura porque el descredito con que cargan y lo que se exhibe en estas complicidades, les pone en riesgo de perder las elecciones, y que en Michoacán se inicien nuevos cambios que alteren los modelos de lo que las inercias esperaban como resultados.
Los dogmáticos del poder en sus partidos se dan cuenta de las consecuencias posibles, y que desde luego bajos estas circunstancias otros buscan llevar agua a su molino, y como siempre ya están trabajando por acercarse más, y lograr acuerdos con los líderes del “Movimiento del Sombrero”, que dicho sea de paso tiene un nombre altamente popular y ligado a la cultura nacional. Los ataques ya se han dejado sentir y el descredito y la confusión son parte de lo que se busca para frenar los efectos.
El Senador Gerardo Fernández Noroña, conocido por su mote popular de “Chango León” no tuvo miramientos y en pleno Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres, despotrico contra la señora esposa de Carlos Manzo, actual presidenta municipal de Uruapan y líder del Movimiento del Sombrero, Grecia Quiroz, quien al hacer suyas las banderas del Movimiento la ven como candidata y próxima gobernadora de Michoacán. La rueda de prensa a la que convoco Noroña para explicar sus acusaciones estuvo vacía, lectura que es digno de valorarse.
Hay quienes piensan que es solo un temporal que se olvidará con el paso de los días, y que la dinámica política y de los grupos criminales pronto se restablecerá. Pensar de esa manera y no considerar que las acciones policiacas y militares en contra de los grupos de la delincuencia que operan en Michoacán deben continuar hasta sus últimas consecuencias, y que la parte de la justicia y las indagatorias deben asumirse, es dejar espacios en donde la poca confianza en las instituciones gubernamentales se agote.
Se trata ya de un movimiento social que busca transformaciones y cambios de fondo donde el despertar de la consciencia social es inevitable y que adquiere a inicios de este nuevo siglo XXI nuevas formas de expresión, que rompen las inercias y los mecanismos estructurales establecidos como mecanismos de control tradicional.
El Plan Michoacán debe considerar como eje central la cultura de la vida y la paz, para combatir la cultura de la muerte y el miedo, que son la base del poder en que se sustenta el crimen organizado. Los corridos y canciones que hacen héroes a los criminales, nacen de la tradición histórica de los revolucionarios que se enfrentaban al mal gobierno y favorecían a los pobres. Al cambiar la apropiación de esta ideología y regresarle a sus principios sustantivos desde el discurso, se renueva la seguridad.

En Michoacán la cultura para impulsar la paz se institucionalizó, e incluso existe un presupuesto aprobado por el Congreso del Estado, que destina recursos para que se realicen actividades y acciones en este propósito. Los recursos desde hace ya algunos años no se saben qué destino han tenido, ni cómo se han manejado. A quienes les gusta la investigación tendrán que averiguar qué sido de estos recursos. Si se recuperan y si el Plan Michoacán ofrece algo más quizás los responsables de esta cultura ahora si quieran trabajar.
Se realizaron hace algunos años en el Día de la Paz, desfiles con la bandera de la paz, en que instituciones dedicadas a promover esta cultura manifestaban la necesidad de trabajar en esta cultura. La paz en lo individual que nace del interior del ser humano, como lo enseña la Red de la Gran Fraternidad Universal, hoy incluso sin espacio físico, ya que sus oficinas anteriores a un lado de la SEE, hoy las utiliza el grupo del llamado Colegios del Norte, que no ha entendido el sentido de la fraternidad universal.
La institulización de la paz se convierto en una bandera política, el H. Ayuntamiento de Morelia, que ha manejado este trabajo y ha renovado sus estructuras formales, contando con el apoyo del Arzobispado de Morelia, ha quedado en la mera declaratoria de esos principios, sin el trabajo social que realmente muestre resultados, y hoy quien tiene el mando de la organización internacional de la Paz en Michoacán, Wilfrido Lázaro Medina, ha estado ausente en el trabajo que tiene que responder a las exigencias ciudadanas. La misma Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, invitada a través de uno de sus departamentos a fomentar esta cultura, no le permitieron sus autoridades sumarse al trabajo que ciudadanos pretendían realizar.
Se ha afirmada ya que la poética de la vida necesita de la palabra para expresar emociones y maneras de pensar. La muerte como divinidad de quienes la adoran seguramente estará alegre de llevarse ya a sus fieles. Lo interesante es que la inteligencia social está despertando y asumiendo su compromiso, e igual poetas y artistas mostraran ya su compromiso social para alentar la vida y la paz como formas que deben estar rigiendo la vida de nuestras sociedades.
