Óleum: columnas sobre arte
Impacto bicolor
Estefania Riveros Figueroa
En la historia de la fotografía de moda, el alemán Helmut Newton (1920-2004) es un imperdible. Siempre provocador, controversial y exaltando lo sensual y lo cosmopolita, la relación de su lente con el erotismo femenino cambió para siempre la manera de concebir las escenas en blanco y negro gracias a su poderoso manejo de la luz, técnica que lo destacó entre grandes revistas de moda tales como Vogue o Elle.
Helmut compró su primera cámara a los doce años y fue un notorio discípulo de una fotógrafa alemana igualmente renombrada: Yva (Else Simon). Tal vez las personas no se hayan percatado de cuánto de la visión de Helmut sobre la fotografía en blanco y negro que usa la ambigüedad, el erotismo y el humor negro en las fotografías, les ha influido, sobre todo en las revistas y campañas de moda. Su obra actualmente vituperada por la visión de lo políticamente correcto de ciertos sectores, en lo concerniente a la explotación del cuerpo femenino, sigue siendo blanco de controversias. Hay, sin embargo, quien piensa diferente y defiende el impacto visual de sus fotografías.
Queda en el aire si su manera de retratar mujeres las convertía en objetos de deseo o, si en el fondo, su ojo crítico para fotografiar dejando a la imaginación la continuación de las historias que contaban sus imágenes, nos habla de un trabajo seductor y fantasioso en el que la mujer es protagonista, no víctima. Newton destacó por el uso de sombras, contrastes y temas complejos tales como el poder, el fetichismo, la sensualidad y el rol de la moda y el cine con estos aspectos.
En la cultura popular se ha extendido el estereotipo del fotógrafo neurótico e inalcanzable que realiza sesiones muy íntimas con sus modelos donde les pide que le den más y más de su esencia; en parte Helmut Newton podría entrar en este estereotipo. Cuando ha sido etiquetado como misógino, sus defensores aluden que sus imágenes comunicaban historias de mujeres que jugaban un rol pendular entre la sumisión y la dominación, desde el humor negro y que obligan a repensar al espectador las verdaderas “emociones” que la modelo representa frente a la imagen.
El alto contraste entre blanco y negro que caracterizó sus fotos es un gran acierto, ya que, aunque era fotógrafo de moda, pudo demostrar que lejos de los estampados, los colores de los textiles o las texturas, al decidirse por la bicromía nos replantea cómo la ropa se ajusta a los cuerpos, cómo es el corte de las prendas y cómo la sensualidad no es sinónimo de lo que se muestra con desparpajo, sino de lo que se sugiere con discreción y paradójicamente, con agresividad. Helmut Newton logra exprimir la esencia de la seducción en general, y se decanta por lo sugestivo y a la imaginación, con lo que logra el efecto de cautivar más por lo que sugiere, que por lo que muestra.
Recordemos que, en las revistas, la fotografía debe ir en el camino de lo publicitario y la publicidad debe impactar desde el primer vistazo. Aquí el reto no es lograr una imagen que se pueda contemplar desde la paciencia y la calma, al contrario, la imagen debe capturar la atención desde el primer vistazo, algo que Helmut Newton dominaba a la perfección y aún más, lo elevaba de ser simple publicidad o entretenimiento a la calidad de Arte. No solamente se trata de consumir por los ojos, el quid es no olvidar la imagen, sino voltearla a ver otra y otra vez.
Tomar una fotografía en nuestros días parece que es la cosa más sencilla del mundo, pero cuando se convierte en una disciplina artística, hay mucho trabajo detrás: el encuadre, la iluminación, la historia que cuenta la imagen, los lentes distintos que se usaron, el fondo, la composición en general. Ya habíamos hablado de los bodegones en el pasado, que no son solamente frutas y platos, son también el contexto de lo que representan, la invitación a los sentidos para darles sentido y la sensibilidad de cómo acomodar los objetos. En la fotografía de Newton hay que analizar, cómo imaginó la foto y después, cómo la modelo trasladó del plano de la mente, las líneas y la historia que un tercero trajo desde la abstracción a la realidad de carne y hueso.
En la imagen de hoy titulada: “Thierry Mugler, Mónaco” de 1998, te reto a que descubras dónde está la curva praxiteliana que habíamos visto antes y que ubiques qué efecto de sombra causa el que los brazos extendidos de la modelo formen una cruz y cómo influye en la composición de la imagen su postura ¿Hacia dónde se dirigen los ojos de la modelo?, ¿Qué efecto produce la oscuridad de su sombrero?, ¿Por qué lo que resalta son dos elementos focales: el rostro y la rodilla de la modelo?
Lo rescatable de las obras de Newton no es el morbo o el cuerpo femenino como objeto, sino cómo la composición de la imagen hace volar la imaginación y entonces logra su cometido: aprovechando la ambigüedad, el espectador interactúa con la obra y completa la narrativa. Puede o no estar de acuerdo moralmente con lo que se representa, pero no puede negar que la imagen le ha sugerido una situación escabrosa.
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