La Justicia se Vuelve Ceniza
Impunidad V
Luis Manuel Rodríguez García
En la penumbra de un sistema cansado,
caminan sombras que no temen al juicio,
con sonrisas de acero y manos manchadas,
puentes de silencio y complicidad.
Las paredes murmuran secretos,
las puertas se cierran con un clic sordo,
y la justicia, ciega como el tiempo,
se pierde en laberintos de corrupción.
Un eco de pasos resuena en pasillos,
cada ladrón lleva un traje brillante,
mientras la gente grita, demanda, espera,
y el poder se aferra a su trono de oro.
Promesas flotan en el aire espeso,
como humo que se disipa en el viento,
los corazones palpitantes
envueltos en promesas que nunca llegan.
Las leyes susurran a los poderosos,
en el rincón oscuro donde el sol no brilla,
y la impunidad danza con calma,
mientras el dolor se asienta en el pecho.
Algunos miran hacia otro lado,
mientras la verdad se desgarra,
y la inocencia se ahoga en charcos
de traición y olvido.
El silencio es cómplice,
la paz de los abusadores,
y aquellos que luchan por justicia
caen en la trampa del sistema.
Se levantan muros, se trazan líneas,
las facciones se endurecen en su avaricia,
los rostros se ocultan tras máscaras,
y el pueblo sufre la sombra del engaño.
Pero aún hay ecos de esperanza,
un susurro en un rincón, un destello,
las manos entrelazadas buscan un camino,
y la voz de muchos se hace un canto.
La verdad, aunque herida,
no se rinde frente a la oscuridad,
los corazones valientes resisten
en la búsqueda eterna de un nuevo amanecer.
