La Justicia se Vuelve Ceniza

 

Impunidad VII

Luis Manuel Rodríguez García

 

La impunidad danza alegre

bajo luces de neón,

sus pasos invisibles,

un juego de sombras

en calles que conocen secretos,

donde los ecos del pasado

susurran risas ahogadas.

 

Mira cómo gira,

con un vestido de promesas

y una sonrisa impune,

burlando las miradas

de aquellos que esperan justicia

en bancos de plaza vacíos,

en corazones cansados.

 

Bailarinas en silencio,

dan forma a un destino

escrito en tinta de olvido,

mientras la noche se viste

de un manto estrellado

donde las estrellas se ocultan

tras nubes de complicidad.

 

Los acordes de la vida

se esfuman en sus giros,

la música se desvanece

en gritos que se ahogan

dentro de gargantas

que buscan un refugio

en el canto de los sin voz.

 

Los aplausos son eco

de quien no ve el drama,

de quien no siente el peso

de lo que pesa el silencio

de las almas valientes

que caen en el camino,

sin más nombre que dolor.

 

La impunidad danza alegre,

como un pájaro en lo alto,

despreocupada de las cadenas,

como un río que fluye

sin miedo a su cauce,

sin prisa, sin temor,

en la calma que ahoga.

 

Mas, en el fondo,

su risa resuena

como un latido

que no se olvida,

un eco rebelde

que se niega a callar,

en cada paso, una voz,

en cada giro, un sueño,

un canto de libertad

que no se apagará

 

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