La muerte de lo clásico en la arquitectura.

La Neovanguardia arquitectónica.

Gerardo Sixtos López

Justo en la década de los ochenta el mundo ve aparecer un conjunto de arquitectos jóvenes que irrumpen con ideas innovadoras sobre el pensamiento y la materialidad de la arquitectura; todos ellos con características similares en su formación, en tanto que vienen acompañados de otros intereses intelectuales, algunos de ellos con estudios en filosofía, otros desde el trabajo periodístico, o alguno de ellos es violinista o alguna licenciada en matemáticas.

La aparición de este grupo de arquitectos permite una renovación en el campo de la arquitectura, justo ante la debacle de la tradición funcionalista o su mundo de las cajas de zapatos. Fue tal su impacto mundial que el MOMA, el Museo de Arte Contemporáneo de Nueva York impulsa una exposición de este grupo de arquitectos a los que denomino “Deconstructivistas”

La exposición fue inaugurada en 1988 en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, el 30 de agosto, a cargo de Philip Johnson y Mark Wigley; los seleccionados fueron:

Frank Gehry,

Zaha Hadid

Rem Koolhaas

Peter Eisenman

Daniel Libenskind

Bernard Tschumi

El despacho Coop Himmelblau

 

El Museo Guggenheim de Bilbao, la estación de Bomberos Vitra, La Escuela de Danza en Amsterdam, la casa Guardiola, el Museo Judío en Berlín, el Parc de la Villete en Paris, la remodelación de oficinas en Viena son solo algunas de sus obras, razón por la cual la exposición de Nueva York fue más que justificada por su calidad e impacto mundial.

El imaginario creativo que dio lugar a estas obras arquitectónicas residen en una poética personal que identifican a estos arquitectos por obedecer a lenguajes que no recurrían a la tradición y que por el contrario tratan de hacer una lectura del mundo contemporáneo desde el uso de materiales como el titanio o las fantasmagorías formales derivadas del mundo de las matemáticas  que dan por resultados  obras polifónicas y experimentales como si fueran una obra abierta literaria, de ahí que lo que pareció mas acertado fue denominarlos como deconstructivistas porque pareciera ser el derrumbe de los lenguajes tradicionales.

Sin embargo, con el tiempo, salvo Peter Eisenman, ninguno de ellos se ostentó como arquitecto derivado de la filosofía de Jacques Derridá, por lo que me parece más pertinente la propuesta de Juan Puebla Pons de denominarlos Neovanguardia Arquitectónica (2002) aduciendo a su carácter experimental y sus formas nuevas de representación.

Peter Eisenman es el teórico más demoledor del grupo, en 1980 escribe “El fin del clásico: el fin del comienzo, el fin del fin”, en él aduce que aquello que denomina como clásico es un imaginario sustentado en tres ficciones : la representación, la razón y la historia de donde se desprenden las ideas de significado, verdad y eternidad que fueron en conjunto los materiales que sustentaron las obras arquitectónicas  desde la antigüedad  hasta el movimiento funcionalista; por tanto se propone dinamitar estas ficciones y regresar al grado cero de la arquitectura en la que prevalezca una lectura experimental y poética. Se trata de refundar desde la creación hasta la materialidad de la arquitectura.

 

 

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