La Universidad Pública y el placer de aprender.

Gerardo Sixtos López

Actualmente las universidades públicas se encuentran en un cruce de caminos en el que tiene que decidir por un rumbo que encause su quehacer de manera pertinente con su tradición y el empuje de fuerzas hacia adelante que exigen cambios, la mayoría de ellos enmarcados por el amoldamiento de las necesidades de un mercado que lo desdibuja de sus intereses sociales;  el  malogrado examen  en línea de la reciente  admisión a la UNAM, es un ejemplo que ha incendiado la pradera poniendo en entredicho el conocimiento, la ética, las urgencias juveniles, el status quo y prestigio de nuestra mejor universidad publica a  la que estamos llamados a defender de los embates oportunistas. Mientras esto sucede, las instituciones de educación superior también construyen al interior de su vida diaria alrededor de su vocación e intereses que le son propios, determinados por sus funciones sustantivas, la educación, la investigación y la difusión de la cultura.

La tarea no es fácil, cuando tenemos que determinar cómo construir un modelo educativo que garantice un correcto equilibrio entre la transmisión de conocimientos, la construcción de este dentro de un marco epistemológico de comprensión de la naturaleza del ser humano desde la ciencia y el arte.

Hoy solo me referiré aquí, al papel central que juegan los profesores en el proceso de enseñanza aprendizaje desde una perspectiva de superación de la práctica tradicional que prioriza, aun ahora, la memorización y la repetición como estrategia para la transmisión de conocimientos.

Hace algunos ayeres tuve la oportunidad de asistir a los cursos para Maestros de Frances  que organizaba el IFAL (INSTITUTO FRANCES PARA LA AMERICA LATINA) en la que se hacía énfasis en el cuidado que se debía tener para transmitir los conocimientos del lenguaje superando la idea tradicional  del conocimiento de la gramática y la traducción  por una manera activa de producirlo a través de enfoques comunicativos ; estos cambios tuvieron como base el desarrollo de la lingüística  y la psicología. Desde ahí pude tener mi primer contacto con la pedagogía y pude valorar lo valioso que es enseñar con método y estrategia y pude ser testigo de su eficacia para fortalecer la capacidad de transmitir mensajes en un contexto de interacción social

Posteriormente también tuve el privilegio de participar en un curso sobre la enseñanza de la música al cargo de la entrañable y reconocida Maestra Violeta |H. de Gainza quien fue una de las pioneras en el esfuerzo de enseñar primero música y luego las explicaciones teóricas. Quienes tuvieron el gusto de conocerla pueden dar cuenta de su sabiduría musical y pedagógica que ha transformado, hoy día, la enseñanza de la música, fue Presidenta del Foro Latinoamericano de Educación Musical de 1995 hasta 2005, entre un gran cúmulo de reconocimientos, su obra abarca números textos sobre pedagogía y didáctica de varios instrumentos y ensambles corales.

Anteriormente el profesor de música hacia poco por explicar, el método era a base de repetición; un instrumentista dominaba la ejecución de una obra después de repetirla n veces; había que estudiar 7 horas diarias para estar satisfecho con el deber cumplido. Esta situación hoy en día ha cambiado.

Dentro de los aportes pedagógicos de la Maestra Gainza es buscar “musicalizar al individuo”, es decir, no solo enseñar habilidades técnicas, sino cultivar una sensibilidad y receptividad hacia el fenómeno sonoro.

Lo que busca la pedagogía contemporánea y la didáctica de la enseñanza en cualquier proceso de formación,   es potencializar el placer de aprender; despertar el deseo de revelar el conocimiento, así como encontrar la funcionalidad del saber con el objetivo de tener estudiantes más plenos y responsables de su formación desde su entorno social.

En nuestras instituciones educativas podemos encontrar docentes que se acercan para simplemente hacer de esta actividad un modus vivendi, recibir solamente un sueldo, de ellos no puedo decir nada; tenemos oros que son unos profesionales excelentes, pero les cuesta trabajo transmitir lo que saben a sus alumnos; hay otros que hacen lo que pueden, por tanto es imprescindible que todos los docentes que no egresaron de las instituciones de formación de profesores se les dote de una preparación en relación a la didáctica de sus especialidades. Sus alumnos se lo agradecerán.

Saber profesional (experticia), docencia, investigación y preparación cultural, constituyen las patas de la mesa de las funciones sustantivas de las universidades, con un mismo nivel de importancia,

Hoy, ante los avances y pertinencia del saber pedagógico en las instituciones de educación superior en las que es imprescindible la formación y actualización de los profesores, en la UMSNH escucho voces que pretenden desvalorizar los posgrados en pedagogía, docencia y/o didáctica de sus universitarios en relación con su valor en la Carrera Docente. Estamos atentos a escuchar sus argumentos porque sería un craso error desalentar su desarrollo en una institución que presume su alta calidad.

 

 

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