Aprender a vivir bien
Las inercias de la Vida
Tranquilino González Gómez
En la vida diaria mostramos quienes somos y lo que hemos aprendido. La cotidianidad nos lleva a establecer patrones en una agenda de actividades diarias que realizamos desde que despertamos hasta que dormirnos, e igual establece pautas que se expresan durante nuestros sueños, que incluso nos permiten conocer lo que guarda nuestro inconsciente y vale la pena indagar. Darnos cuenta de este proceso de nuestro diario vivir, de las motivaciones y objetivos que las producen es despertar a la vida consciente.
Una de las limitaciones que nos afectan de manera profunda es la inercia en la que caemos y que no nos permite hacer cambios profundos en nuestras vidas tanto individuales como de la sociedad en que vivimos. La inercia del modo de pensar y actuar, en un escenario que ha sido estructurado precisamente para evitar cambios sustantivos. Los cambios se permiten solo desde los esquemas controlados, pero que no rompen ni trasforman la realidad intima ni social, bajo innovaciones creativas.
Acorde a nuestras circunstancias personales, nuestras capacidades, percepciones, intereses y el medio donde nos encontremos, desarrollamos y construimos nuestro modelo de vida, en base a lo que se nos enseña desde nuestra niñez y las conductas y valores que tienen la vida en la familia. El medio ambiente en donde crecemos y nos desarrollamos es central para nuestra visión del mundo y lo que queramos como futuro. El modelo económico y social se trabaja para el desarrollo de un país desde los patrones de los países dominantes, pero no existe un modelo para aprender a vivir bien y que nos permita ser mejores seres humanos y desde luego desde una estructura construida en tal propósito.
La educación emocional y el trabajo sobre las variables que participan para tener una salud adecuada en este rubro y que dé respuestas flexibles a nuestras necesidades afectivas, se abordan desde la psicología, pero no todo mundo tiene acceso a la comprensión de estos temas más especializados, y los niños no tienen los elementos para darse cuenta plena de sus problemas, de cómo resolverlos acertadamente y de su potencial en el proceso de aprendizaje para potenciar al máximo sus capacidades creativas,
Las escuelas no cuentan con expertos que orientes a los niños y jóvenes a superar los traumas del miedo, las agresiones y violencia que se viven en el interior de muchas familias. Se estancan esos sentí_mientos y afloran luego con mayor fuerza en las sociedades enfermas. Atender la salud social y las causas que la producen debiera ser una de las ocupaciones centrales de los distintos niveles de gobierno, La cultura de la paz, el amor y la sabiduría son aspectos centrales en los seres humanos. Este concepto si bien algunos lo perciben más o menos, no está considera en los planes educativos de los gobiernos.
En el deporte y el aprender a alimentarnos bien, se tienen serias limitaciones. Afortunadamente los niños y jóvenes por instinto y vocación propios descubren la necesidad de tener un cuerpo sano, hermoso, fuerte y flexible. Las frituras, refrescos, garnachas y publicidad para su venta, al igual que la de los distintos tipos del alcohol y demás drogas, promueven y alientan enfermedades, sin que se enseñen sus alternativas curativas, que requieren supervisión y control médico. Las utilidades económicas hacen del mercadeo y la producción verdaderas contradicciones y paradojas sociales.
Las inercias que regulan la vida social es claro que se realizan en base a los parámetros de los intereses de quienes ostentan el poder, económico, político y social, a partir de la evolución social histórica de los pueblos y las estructuras que han construido al paso del tiempo. Esas inercias se codifican en las leyes y reglamentos de las vidas de los pueblos, estados y países, en esa identidad que los articula y se expresa como cultura.
Los seres humanos como ciudadanos ya tenemos una función que cumplir, bajo el trabajo y lo que significamos en esta sociedad. La formación empírica, el adoctrinamiento educativo, el marco legal y normativo, así como la participación en la vida social y política, quedan debidamente estructurados, con los márgenes de libertad para que no estalle con la caldera de las fuerzas opositoras; los medios sociales de comunicación con su publicidad y propaganda, que se concretizan en los resultados del estado económico y social en el que vivimos, y que desde allí reproducimos nuevamente todo ese proceso que se retroalimenta.
La educación es la conservación de un modo de vivir para mantener el statu quo y la inercia que se recrea en una sociedad, por eso los cambios son tan complicados, además de que esa misma dinámica crea las formas de nuevos modelos, porque se enlaza los criterios de necesidad desde lo histórico, además de que muchas veces se trata de los cambios del gato pardo. Se nos exige hoy abordar estos temas desde la creatividad y la novedad, para que la mente construya desde el corazón lo valioso de lo humano.
Comprender esas dinámicas del cambio es muy importante para que la transformación busque cambios sustantivos que se orienten hacia la cultura de la vida y sus valores, Los principios y bases de mejores modelos ya subyacen en la base conceptual que interpreta nuestra realidad, el problema es que las necesidades nos arrastran a otros nuevos esquemas que parten nuevamente de los mismos patrones que pretendemos cancelar.
