Fermina Arellano Mantero

 

¡Viva la Matria!

Mujeres que participaron en la Independencia de México, historias olvidadas.

Sin duda existieron muchas mujeres a lo largo y ancho de la República Mexicana que estuvieron haciendo y escribiendo la historia de México en la etapa de la independencia. Conozcamos a estas mujeres desconocidas u olvidadas.

Las mujeres participaron activamente en el movimiento de la Independencia de México acorde a sus posibilidades y en distintas condiciones. Mujeres de diversos orígenes: criollas, mestizas, indígenas, mulatas, negras… la lista sería interminable y por supuesto desconocida para la mayoría de nosotros.

Esta lucha duró más de 11 años y en este tiempo, en toda la nación las mujeres -esposas, hijas, amigas. tomaron las riendas del hogar, pero también de la lucha armada; fueron acompañantas fieles del movimiento y se mantuvieron al pie de la lucha junto a sus familias.

Las mujeres participaron: de diversas maneras, envenenado tortillas, siendo espías, vistiéndose de hombre, liderando tropas, seduciendo con coquetería a los adversarios para la búsqueda de información o buscar adeptos, afilando los machetes, cuidando heridos y poniendo su cuerpo por la independencia.

Algunas pusieron toda su fortuna por la causa, otras se unieron a los convoyes de lucha y algunas más, erosionaron el sistema de la élite desde adentro, desde la academia, siendo espías, mensajeras, pero también, cabezas fundadoras de sociedades secretas. Esto lo documenta Celia del Palacio Montiel en el capítulo III en la obra La participación femenina en la Independencia, publicado por el INEHRM en 2015. Muchas son desconocidas y de otras jamás tendremos rastro.

Muchas en condición “humilde e ignoradas, se fundieron momentáneamente en lo anónimo y al terminar su contribución heroica pasaron inadvertidas para muchos”, escribió Francisco Monterde García Icazbalceta en las páginas de EL UNIVERSAL ILUSTRADO en 1923.

Hombro a hombro, las mujeres, en compañía de sus colegas, soportaron hambrunas, climas inhóspitos, hachazos y el desdén de las fuerzas militares.

Por otro lado, las mujeres simpatizantes del ejército realista también existieron, pelearon e hicieron todo lo que pudieron para contener la independencia. No hay que olvidarlas, más allá de todo, también resistieron el sistema patriarcal, se afianzaron de su fe, sus creencias políticas y construyeron su propia revolución.

A continuación, enlistaremos otras de las mujeres rescatadas de la historia, cuya participación fue fundamental para su consumación:

 

  1. María Ignacia Rodríguez

Conocida como “la Güera Rodríguez”. Fue una de las mujeres aristócratas criollas que apoyó la Independencia de México y la financió. Al ser hija del regidor de la Ciudad de México y conocer a otros personajes de poder, tenía acceso a información política privilegiada.

  1. María Luisa Martínez

“La Patriota” ayudó a los insurgentes en la región lacustre en Michoacán al proporcionarles información, víveres, recursos y refugio. En tres ocasiones la detuvieron y encarcelaron, en dos, la indultaron y pago mutas, la tercera ya no pudo pagar. Fue en 1817 y la fusilaron en uno de los ángulos del cementerio de la parroquia de Erongarícuaro, Michoacán.

  1. Carmen Camacho.

Fue otra de las seductoras más canónicas; rebelde y valiente, la mujer tenía bien planteadas sus estrategias para convencer a los hombres de unirse a su causa. Se dejaba invitar algunos tragos, coqueteaba y una vez entablada una relación sexoafectiva les convencía de desertar para después, abandonarles. Un hombre la denunció por estas prácticas, fue perseguida, aprehendida y condenada a la horca. Fue culpada de “seducción de la tropa realista” y fusilada el 6 de diciembre de 1811. Antes de morir vitoreó la Independencia de México, según el cronista González Obregón.

  1. Carmen de las Piedras de Elías.

nacida en Zacatecas en la hacienda de Tlacotas ahí viviendo apoyo al General Insurgente José María Rayón con sus tropas y lo apoyo completamente, además de protegerlo ya que los cuales eran perseguidos por el sanguinario Callejas. Les dio provisiones, caballos y burros para la causa.

  1. Ana María y Trinidad Ortega.

Fueron prisioneras porque se les sorprendió participando en los caballos de batalla “con las armas en la masa

  1. Las hermanas Francisca y Magdalena Godos.

Curaban las heridas de los hombres que valientemente habían combatido en las filas comandadas por Nicolas Bravo. Al tiempo que animaban a los hombres a seguir defendiendo la causa insurgente.

  1. Gertrudis Armendáriz.

Tras el estallido del movimiento independentista, fue encarcelada con sus hijos por órdenes del Virrey, lo que la impulso a trabajar desde la cárcel para apoyar la causa insurgente. Contribuyo económicamente a la compra de aras a la imprenta El Despertador Americano y facilito la fuga y unión de presis a la lucha. Fue ejecutada a finales de 1815, dejando un legado de valentía y sacrificio por la libertad de México.

  1. Prisca Marquina de Ocampo.

Fue una mujer que tomo las armas en la guerra por la independencia. en la región de Taxco hasta que fue derrotada y capturada a principios de maro de 1814.  fuente Genaro García,” Documentos históricos mexicanos·, tomo V, MEXICO, INEHRM, 1985.

  1. Cayetana Borja.

La más dolorida, la mas humillada que siguió a su padre en todas sus campañas, o acompaño al fuerte de san Gregorio y ahí padeció cuatro meses. Después a Guanajuato y a San Miguel Allende.

17.Micaela Montes.

Abrazo con entusiasmo la insurrección y acompañó a su esposo a todas sus acciones de guerra. Cuando la traición de Elizondo en Acatita de Bajan, Coahuila asesinaron a su hijo y ver caminar en el patíbulo a su esposo, termino sumida en la miseria y sola.

  1. Rafaela López Aguado.

Madre de los hermanos Rayón acompaño a sus hijos e las campañas, prefería verlos muertos que, rendidos, nunca acepto las ofertas de indulto.

  1. María Josefa Martínez.

En Veracruz, Orizaba, se corría la leyenda de un hombre cruento que aterrorizaba a los rancheros del pueblo. Pasaba por las casas cobrando tributo para la causa insurgentes y las personas le temían por las aterradoras leyendas. Era ella que se vistió de hombre y así comando una partida de doce rebeldes con quien se enfrentó en varios combates contra los realistas fue aprendida y condenada a prisión perpetua en la casa de reclusión de Santa María en Puebla.

 

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