Relatividad (1953) M.C. EscherRelatividad (1953) M.C. Escher

 

 

Óleum: Columnas sobre Arte

Nudos y teselas

Estefania Riveros Figueroa

Fe de erratas: En el artículo publicado el pasado miércoles 10 de junio titulado “La alegría franciscana” mencioné los tres votos franciscanos simbolizados en los tres nudos de su hábito con el significado: pobreza, humildad y castidad, sin embargo, los votos correctos son: pobreza, obediencia y castidad.

Resarcido mi error, aprovecho el tema de los nudos para hablar sobre la obra de un artista que colinda con la belleza cruda que nos ofrecen las Matemáticas y la fantasía filosófica del horror vacui. Me refiero al artista neerlandés Maurits Cornelis Escher, mejor conocido como M.C. Escher (1898-1972).  Nacido en los Países Bajos, su obra desafía la lógica, el espacio y la arquitectura convencional, para trasladarnos a escenarios lo mismo cautivantes, que inquietantes.

Entre sus técnicas favoritas estaba el grabado xilográfico, misma que refiere a una técnica de impresión en relieve, para la cual, es requisito tallar en relieve sobre una plancha de madera el dibujo en cuestión y posteriormente entintarla para, como si fuera un sello, transferir el dibujo hacia el papel después de aplicarle presión.

M.C. Escher a instancias de su padre inició sus estudios de Arquitectura, carrera que abandonaría posteriormente para dedicarse de lleno a las artes gráficas, entre las cuales como mencionamos, destacó con gran dominio de la xilografía. Pero tallar madera y hacer impresiones con ella no era su único talento, combinado con sus nociones de Arquitectura y su maestría en el dibujo, experimentó las posibilidades mentales de los motivos que se repiten: las teselas.

Tras un viaje a España y visiblemente impresionado por las formas geométricas de la Alhambra, Escher quedó cautivado por la intrincada ornamentación islámica. Entre filigranas, azulejos, motivos vegetales y caligrafía árabe, todo en conjunto formando patrones matemáticos en sus paredes, en suma, esta repetición sobrecargada y geométrica inspiró a M.C. Escher para explorar la influencia del teselado en la mente. El teselado se refiere a una superficie que está completamente cubierta por un patrón geométrico que no deja ningún hueco visible, pero que tampoco se superpone.

Los teselados son recurrentes en los pisos de los templos católicos, donde los mosaicos o las baldosas cubren el suelo con polígonos regulares, usualmente cuadrados o hexágonos por donde pisan los fieles. La contemplación de teselados en los pisos de templos o en mezquitas, causa un efecto de calma y predictibilidad que reduce el estrés en la mente. En efecto, tras un día abrumador, fijar la vista en el piso de un templo reduce la percepción de ansiedad porque al cerebro le gusta el orden y la repetición, por lo cual contemplar las teselas reduce su fatiga mental y le aporta un estado de atención al presente (mindfulness) que induce el estado meditativo.

M.C. Escher se adentró en estos efectos, llevados tanto al extremo de generar calma, como de activar la imaginación y presentarle al cerebro verdaderos rompecabezas que ponen a prueba su lógica espacial. Mis favoritos siempre han sido sus dibujos sobre escaleras imposibles o bucles infinitos que parecen laberintos surrealistas. En el cuadro de hoy, vemos un ejemplo clarísimo de su trabajo. Se titula “Relatividad” y es una litografía fechada en 1953. En ella vemos una especie de punto de fuga triangular, en torno al cual el artista continúa su dibujo. El triángulo no se percibe a simple vista, pero te animo a que revises el centro de la imagen y lo encuentres como punto radial en torno al cual el resto del dibujo cobra perspectiva y profundidad. Alrededor de ese “nudo triangular” aparecen escenas sinsentido que marean, pero que dan la sensación de varios sucesos que acontecen simultáneamente: figuras subiendo o bajando escaleras. Donde unos suben, otros bajan o permanece sentados o platicando aun cuando parece que van a caer desde el techo, desafiando la gravedad. Hay múltiples balcones, barrotes, entradas, macetas con plantas y balaustradas que reafirman que estamos viendo una imagen aérea del cubo de un edificio de variados niveles – casi como una vecindad mexicana, pero fantástica, onírica y de perspectiva en espiral.

Hay escaleras que llevan hacia el interior del edificio, otras salen, pero ninguna nos da claridad desde qué ángulo es correcto apreciar este cuadro. Esta obra ejemplifica su concepto de “construcción imposible” que tanta fama le dio a su trabajo. No importa en qué sentido se cuelgue este cuadro, siempre tendrá “un sentido” porque toda la escena es un ciclo continuo, como un nudo matemático y triangular que se ata y se desata de acuerdo a cómo el cerebro lo quiera resolver.

Algunas interpretaciones de sus obras se sitúan en el plano filosófico, estableciendo paralelismos entre sus construcciones imposibles y la necesidad del ser humano por encontrarle sentido a todo lo que le rodea. Otros intentan identificar su obra dentro del caos y la psicología humana, los mundos que habitan en la cabeza de cada quien. Para mí, sus obras no erizan la piel, erizan la mente.

Comentarios al correo: erf.literata@gmail.com

 

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