Aprender a vivir bien

¿Qué Comemos?

Tranquilino González Gómez

 

Uno es lo que come, reza un refrán popular. La alimentación es una de las cosas más importantes de nuestra vida. Saber comer bien, resulta indispensable, con una alimentación rica en proteínas, en vitaminas y minerales, para que el cuerpo tenga una vida saludable y la energia para realizar las actividades y la dinámica diaria cargada de variadas responsabilidades.

 

El problema es que la mayoría de los seres humanos no sabemos alimentarnos correctamente, con una dieta saludable, porque no tenemos un programa para seleccionar que alimentos requerimos consumir a diario ni en que proporciones, no solo por la falta de una educación alimentaria, sino, las más de las veces, por carecer de recursos económicos para poder pagar una alimentación que consideramos fuera de nuestras posibilidades financieras.

 

Paradójicamente se consumen alimentos chatarras y refrescos en exceso, ya que por comodidad es más fácil ir a la tienda y comprarlos, además de que resultan ser golosinas deliciosas, y en un mercado que deja jugosas utilidades se invierten fuertes cantidades en publicidad para alentar la cultura de su consumo, con las consecuencias de que un porcentaje alto de la población mexicana sufre de problemas de sobrepeso y obesidad, que causan enfermedades derivadas de esta causa.

 

Es tiempo de hacernos responsables del principal compromiso de nuestra vida, el cuidado de nuestra salud. Darnos cuenta que con lo mismo que nos gastamos en la chatarra podemos comprar frutas y alimentos saludables. La alimentación es lo primero, por lo que decidir y saber que comemos es despertar a la consciencia de nuestro ser y de la verdadera transformación social. Los seres humanos estamos en el inicio de una nueva era, en la que el cuerpo como vehículo espiritual deberá ser debidamente atendido para poder expresar y potenciar todas las capacidades humanas que tenemos,

 

En las escuelas de educación pública de primaria y secundaria se ha tratado de frenar, sin el éxito esperado para eliminar el consumo de estos alimentos chatarra, ya que las políticas públicas se ven anuladas porque las cooperativas que funcionan en estas escuelas, generan buenas ganancias para quienes las administran, y muchas de las veces las propias autoridades escolares permiten que se sigan vendiendo estos productos al interior de sus centros educativos.

 

Por otro lado, la necesidades de alimentar a una población de millones de habitantes, obliga a los productores que satisfacen la alimentación de los pueblos a buscar formas más rápidas, efectivas y más baratas de producir los alimentos más importantes, como son el huevo, la leche, la carne, las tortillas, el pan, los vegetales y frutas más solicitadas, usando procesos industriales que muchas de las veces, ya poco tienen que ver con la composición de los productos naturales de muchos de esos alimentos que se fabrican con otros componentes sustitutos.

Por ejemplo, las gallinas felices en los pueblos producían los huevos con el apoyo de un gallo, pero la producción bajo este esquema no era suficiente por satisfacer la gran demanda de las grandes ciudades, lo cual obligo a crear granjas donde con una luz permanente, con alimentos que desconocemos se les dan a las gallinas para producir más huevos al día, que consumen millones de personas sin saber a ciencia cierta la calidad de esos alimentos y sus contenidos.

 

Otro caso, es el de la leche que ahora se compra envasada. Leche en polvo y que luego se disuelve en líquidos para su mejor preservación, pero que a ciencia cierta no sabemos si esa leche proviene de las vacas o se obtiene de otros componentes químicos. Igual sucede con la carne de res, que para que crezcan los animales y produzcan la cantidad de carne que requiere la población, se les dan alimentos que tienen clenbuterol, con los daños a la salud que esto conlleva. Asimismo, el uso de fertilizantes y pesticidas en el cultivo de plantas que producen vegetales y frutas contaminadas.

 

Una manera más sana de alimentación recomendable es el régimen vegetariano o el vegano, a condición de tener una dieta que contenga alimentos ricos en proteínas que suplan a la carne, porque no se trata de comer huevos y quesadillas, como sucede con muchos ovo lacto vegetarianos, con la consecuente desnutrición que sufren y sin la vida saludable que buscan conseguir.

 

La contaminación ha alcanzado niveles ya inadmisibles para la salud humana, ya que enfermedades como el cáncer, las altas presiones arteriales, la diabetes y otras similares son las causas de altos niveles de mortalidad, por enfermedades que suponemos tienen como causa alimentos contaminados por materiales químicos que se utilizan en la producción de alimentos.

 

La contaminación del aire y del agua es ya conocida, y desde luego el problema que causan los plásticos que tardan años para su parcial descomposición, y cuyos efectos aún no han sido valorados en su real dimensión, porque se han encontrado partículas de plástico en el cerebro de los seres humanos e incluso en los niños recién nacidos, por lo que la genética y la evolución humana puede ofrecernos transformaciones imprevisibles.

 

La verdad es que el grueso de la ciudadanía no sabemos la calidad. ni la naturaleza real de los productos que consumimos. No sabemos qué efectos nos causan los conservadores y otros productos químicos que tienen lo que consumimos. No atendemos las consecuencias de la contaminación del agua, la tierra y el aire en nuestro medio ambiente. Es tiempo de que despertemos y nos hagamos responsables del cuidado de nuestra salud, consumiendo alimentos saludables y exigiendo a las autoridades que regulen la producción de los alimentos que se comercializan y están en los mercados, porque mientras no se trabaje la medicina preventiva no abra recursos para crear más hospitales y atender tantas enfermedades.

 

 

 

 

 

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