Aprender a vivir bien
Qué Queremos Ser en la Vida
Tranquilino González Gómez
Qué queremos ser en la vida es una pregunta crucial y central de nuestra existencia. La respuesta sería ser cada vez mejores seres humanos. Es decir, despertar más nuestra consciencia, amar, tener sabiduría, ser resilientes y comprensivos con los demás, aprender a vivir en paz, usar de la mejor manera nuestro libre albedrio, tener una autodisciplina libre y conscientemente aceptada para potenciar nuestras capacidades y sacudirnos las taras e inercias negativas y tener flexibilidad para los cambios que nos exige la vida.
La vida nos ha dado un cuerpo maravilloso, la capacidad de sentir y experimentar emociones asombrosas que desde el arte son la culminación de lenguajes inéditos de símbolos creadores, la mente y la reflexión son la conexión a la realidad que cada quien se construye, así que las respuestas nacen de encontrar desde la interioridad de nuestro ser aquello que nos da plenitud.
Descubrir en el aquí y en el ahora lo mejor de nosotros mismos, con la alegría de hacer lo que más nos guste y ser los mejores en nuestro trabajo, es la mejor guía para darnos cuenta de que la vida y nuestra divinidad interna, están en el lugar adecuado para aprender, y que no existen los fracasos ni las penurias, solo la oportunidad de experiencias que nos hacen fuertes y nos permiten poner a prueba lo que hemos aprehendido.
Cada quien en lo particular tiene que establecer el orden y los valores que rijan su vida. La otra parte igual de significativa es promover y aportar nuestras experiencias y trabajo para impulsar el cambio social en la búsqueda de una mayor justicia y de una práctica democrática, con la participación en su conjunto de la ciudadanía tengamos una mejor sociedad, que con la cultura de la vida y el trabajo espiritual nos conduzca al cuidado de este planeta grandioso.
Parece ser algo muy abstracto, muy subjetivo, idealista pensaran muchos. Una utopía quizás, pero que sirve para orientar la construcción de una visión de futuro que tanto necesita la humanidad actual. Uno es lo que piensa, porque hacia allí se dirigen nuestros intereses y por lo tanto las acciones que le dan sentido a nuestra existencia. Nuestro proyecto de vida individual nace en un medio ambiente que nos impulsa o bien limita el crecimiento de nuestras capacidades y el sentir que todos los seres humanos somos una gran fraternidad.
Una gran cantidad de personas caminan por el mundo sin saber de sí mismos y a que vinieron a este mundo. En los medios de comunicación los comerciantes y productores nos venden un paraíso para el consumismo, sustentado en la sobrevaloración del dinero como poder adquisitivo, y en hacer de la comodidad la mejor manera de vivir.
Perdemos la capacidad del asombro, de poder gozar de los amaneceres y atardeceres, de no apreciar la belleza de la naturaleza, de no valorar la sana relación humana y abandonar los valores morales y espirituales. Las televisoras nos inyectan la cultura de la muerte, el miedo y la violencia para que no se valore la vida y la alegría como expresión genuina de lo humano.
La respuesta que dan los alumnos en el nivel básico cuando se les preguntan las razones por las que están estudiando, es para ser alguien en la vida. Esta contestación significa que si no estudian no son nada en la vida. El ser humano desde que nace por derecho propio ya es alguien en esta vida y lo que se aprende de manera instintiva y empírica representa ya tener un conocimiento significativo para aprender a vivir.
Llegado el tiempo, cuando hay que elegir cursar una carrera bien sea técnica o profesional, o escoger la ocupación a la que nos vamos a dedicar para atender las necesidades de nuestra vida, se nos presenta el problema a veces difícil de decidir, cuando existen dos o más alternativas, y que nos ponen en serias dudas sobre cuál sería la mejor para nosotros.
Escoger es una decisión que marca el destino de nuestra vida. Cada elección que se nos presenta tiene el riesgo de que nos podamos equivocar, con las consecuencias correspondientes, por lo que hay que contar con la información suficiente y buscar tener una estrategia o método personal para equivocarnos lo menos posible, Las experiencias que nos da la vida en base a los errores cometidos nos permiten rectificar y corregir, para atenuar los efectos de las malas decisiones.
Recuerdo la lectura sobre la vida del gran pintor holandés Vicent Van Gogh, al referir que tomar una decisión es abandonar todas las demás, al escoger solo una de ellas. En lo particular al escoger que es en lo que estoy trabajando, y que les comparto a quienes me preguntan al respecto, es que piensen que es entre lo que les agrada, la actividad en la que se pueden pasar más tiempo sin que resientan el cansancio natural.
Otro aspecto también importante es descubrir para que tenemos mayores capacidades y cuál es el potencial que tenemos que abrir y cultivar para que se exprese con todo el poder que requiere la capacidad creativa y de resultados que podamos dar en las actividades y trabajo que realizamos, no solo como fuente de recursos en su desempeño, sino como una expresión de nuestra naturaleza humana y de realización personal.
Lo que queremos ser en la vida nace de aprender a conocernos y disfrutar lo que más nos agrada y ser los mejores en lo que encontramos como realización. Seamos los mejores barrenderos, docentes, ingenieros, poetas o buenos abogados. Seamos políticos y construyamos los acuerdos que sean de beneficio para quienes representamos. La vida es tan generosa y abundante, que nos permite hasta equivocarnos y nos da la oportunidad de corregir nuestros errores.

