Soberana de tus mentiras V

Luis Manuel Rodríguez García

 

Tu corona es la bruma,

que al alba se disuelve,

tu trono, la almohada tibia

que guarda secretos de azahar.

 

Conoces el camino

hacia el jardín sin muros,

donde las horas son flores

y los miedos, mariposas inertes.

 

No pides tributo,

solo la entrega dulce

de la mirada que se pierde

en el laberinto de tu aura.

 

Eres la dueña del eco,

que susurra tu nombre

en la orilla de la tarde,

cuando la luz se desvanece.

 

Y al despertar, un rastro

ligero, como perfume,

la promesa latente,

de tu reino efímero.

Soberana de tus temores.

 

Un solio de tinieblas,

donde reinas sin corona,

con el cetro de la duda

y la mirada temblorosa.

 

El ruido de pasos inciertos,

resonando en la quietud,

tus fronteras invisibles,

un laberinto de inquietud.

 

Pero en tu alma palpita,

una fuerza oculta y fiel,

la chispa que desata

la niebla de tu crueldad.

 

Ya no eres esclava

de cadenas que te atan,

la luz que se levanta

la valentía que te abraza.

 

 

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