Por: Myriam Zavala Vargas
Cronista de Puruándiro y Miembro de Cronistas por Michoacán A.C.
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El territorio que comprende el actual municipio de Puruándiro existe como núcleo humano desde el año 1150 d. C., aproximadamente, cuando fue habitado por comunidades de tecos y otomíes de origen chichimeca, según lo que narra Niceto Zamacois en su Historia de Michoacán.
Por los años 1250 llegan los purépechas a establecerse en estas tierras y a golpe de macanazos corren a los chichimecas, pues los tarascos eran habidos de agua y vieron un lago, aguas termales al orienta y numerosos manantiales de agua dulce, y como nombre de este lugar le pusieron en lengua purépecha PURUÁNDIRO, que quiere decir “lugar de aguas termales o donde hierve el agua”.

En 1527 don Juan de Villaseñor Orozco funda Puruándiro y traza las calles de lo que actualmente es el centro de la ciudad, donde levantó los primeros edificios a la usanza europea.
Durante la colonia Puruándiro fue un importante centro comercial que recibía productos de la península ibérica y exportaba granos y pieles, hacían frazadas y era pueblo de curtiduría y hechura de zapatos, alcanzando un auge considerable que cesó con la guerra de Independencia. Durante ésta, la ciudad fue escenario imprescindible ya que de aquí partieron a la lucha, Miguel López y José María Armenta, originarios de la Tenencia de Galeana, municipio de Puruándiro, quienes cayeron en Oaxaca y fueron los primeros mártires de la defensa de la libertad.
La tradición oral dice que el 19 de noviembre de 1810, el Padre Miguel Hidalgo en su ruta de la independencia, pasó por estas tierras, pernoctando en la casa con el número 130 de la actual calle 5 de mayo, propiedad –en ese tiempo– de la familia González Roa, para al día siguiente, 20 de noviembre, partir rumbo a Zamora, pasando por El Granjenal, donde almorzó y donde el día de hoy muestran orgullosos su águila de la Libertad de la Ruta de la Independencia.
En esta ciudad fue asesinado el valeroso insurgente don Manuel Villalongín, y en la misma época estuvieron alojados don Agustín de Iturbide e Ignacio López Rayón.
Fue huésped distinguido Melchor Ocampo, el ideólogo de la Reforma, quien se alojó en la casa diezmal un 11 de septiembre de 1846.
Durante la Revolución de 1910 la ciudad fue presa de gavillas de facinerosos que, al amparo de la falta de garantías, debido a la situación de la época, se dedicaban al pillaje y destrucción. Así, Puruándiro, en la segunda década del siglo pasado quedó casi deshabitada y semidestruida. Sin embargo, resurgiendo de sus cenizas, se ha reconstruido y superado.
Puruándiro es una ciudad en continuo desarrollo, cuya economía depende principalmente de su agricultura y de su comercio; su futuro se finca en la modernización de la primera, en el fomento de la ganadería y el turismo, con el aprovechamiento de sus recursos naturales derivados de la zona geotérmica en que se encuentra asentada y de la ubicación que tiene por ser de las carreteras más cortas entre la ciudad de México y de Guadalajara, así como en el magnífico clima que en todas las épocas del año se disfruta en esta tranquila ciudad michoacana.
El municipio cuenta con 44 lugares poblados, entre sus Tenencias más importantes se encuentran Manuel Villalongín, Isaac Arriaga y Galeana.
Puruándiro forma parte de La Ruta de la Salud en Michoacán, que es un corredor turístico cuyo atractivo principal es el uso de aguas termales; actualmente sólo se aprovecha una mínima parte de esos manantiales y la oferta se centra en los balnearios, por lo que se asume que existe potencial para el desarrollo regional.
Puruándiro cuenta con dos balnearios públicos de aguas termales: el ejidal “Los Arcos” y “El Pedregal” que es de propiedad privada y se ubica a dos kilómetros de la cabecera municipal, así como baños públicos de tipo medicinal, no recreativos y una infinidad de floraciones en donde mucha gente acude a bañarse y lavar ropa.

En el balneario “Los Arcos”, que inauguraron en 1973 los ejidatarios de Puruándiro, podemos contemplar 15 arcos del antiguo Acueducto “Mariano de la Piedra”. terminado de construir el 10 de agosto de 1807, por el señor cura don José Mariano de la Piedra. En los dos balnearios se aprovecha el agua termal para sus albercas, que llega desde los yacimientos que se encuentran atrás del balneario.
Existen treinta y tres manantiales, aproximadamente, de los cuales dos eran utilizados para el servicio público y 24 alimentan los balnearios públicos.
La mayor cantidad de esta agua termal se localiza en una línea que va de El Agua Tibia a Geroche, donde además del recurso termal, esta franja cuenta con un bosque de galería con sabinos y una zona de humedades cubierta por tule y algunas herbáceas. Durante todo el año se recibe turismo recreativo, sobre todo en las vacaciones de Semana Santa.
En Puruándiro tenemos siglos de historia, festividades, tradiciones y no podía faltar su deliciosa gastronomía, una cultura que sigue evolucionando en la que el turismo cultural seguirá creciendo. Con nuestra cultura y tradición, los visitantes además de pasar el tiempo disfrutando de sus aguas termales, conocen su historia, tendrán contacto con los residentes y participarán en actividades culturales variadas, desde un pasado antiguo y acercándose a nuestro presente.
Nuestras tradiciones se deben a las fiestas religiosas, con diferentes costumbres que forman parte de la celebración de estas fiestas. Durante todo el mes de mayo, la fiesta patronal desde el primer sábado, las calles de Puruándiro se tiñen de muchos colores por los tapetes que las cubren, y se vive la magia, la tradición, y el orgullo de ser Puruandirenses. Todas las manifestaciones de fe religiosa que salen del corazón de los Puruandirenses, son muestras genuinas de la devoción y la cultura de nuestro Puruándiro querido.
El tradicional desfile de Mojigangas, exhibición de danzas del paloteo, (Ganadora del premio estatal de las Artes Eréndira 2018).

A partir de 2024 se incrementó el arribo de visitantes a Puruándiro, al ser elevada la parroquia del Sr. de la Salud a Santuario Diocesano, donde se espera recibir múltiples peregrinaciones al año. En estas fechas se han realizado expos culturales, donde se ofrece nuestra deliciosa y variada gastronomía a los paseantes, como la nieve tradicional de garrafa, los buñuelos y la fruta de horno, así como las artesanías de la región.

Durante el mes de septiembre Puruándiro es muy visitado, porque se tiene el 8 de septiembre las Fiestas de la Virgen de la Cuevita, y el día 15 la Fiesta del Barrio del Niñado, en honor a la Virgen de los Dolores, donde no falta el palo encebado y el tradicional grito de Independencia, con música mexicana, antojitos y mucha diversión. Se lleva a cabo la Gran Charreada el día 16 de septiembre, acompañada del Mariachi, tertulias, entre otras muchas actividades.
El centro histórico, donde cada piedra, cada cantera es testigo silencioso de la historia de Puruándiro, como lo muestran La Casona, los portales, sus fuentes, el casco de la ex hacienda de San Antonio y la Ex hacienda de Villachuato y su estación del ferrocarril.
Puruándiro cuenta con vestigios del pasado, la historia enigmática de las antiguas casonas que fueron mutiladas o divididas para dar paso a otras construcciones que se adecuaron a nuevos tiempos.
Conoce y visita Puruándiro, ven al lugar donde hierve el agua, y donde la tradición e historia de este hermoso lugar de Michoacán te espera.
