Autor: Dr. Alejandro Guzmán Mora.
El espacio construido no es, como podría pensarse desde el confort del aire acondicionado de algún elegante despacho de arquitectura y/o ingenierías, un terreno neutral. Es un campo de batalla: ahí, en cada calle, edificio, colonia, fraccionamiento, campo de golf, se enfrentan silenciosamente dos fuerzas que difícilmente se reconcilian. Por un lado, Kratos, encarnación del poder coercitivo, de la mano dura que diseña y domina. Por el otro, Kreatos, esa creatividad perseverante que, aún entre escombros, busca transformar, hacer florecer algo nuevo.
Este ensayo plantea un enfoque transdisciplinario y aquí no usamos el término como adorno académico, sino como necesidad vital donde converge arquitectura, ingeniería y arte para comprender y reorientar esta tensión. Y lo hacemos con los pies firmemente plantados en la tierra michoacana, donde estas luchas no son teoría: son paisaje, son memoria, son presente.
La arquitectura ha sabido, a lo largo de la historia, monumentalizar el poder (Kratos). Lo ha hecho con trazo firme, como quien no pregunta, solo impone. Desde los megaproyectos como el Tren Maya cargados de controversias ambientales y sociales (Janicijevic et al., 2023) hasta la denominada narco arquitectura que se impone en Michoacán, modelando territorios al margen de la legalidad y del pudor.
Frente a eso, Kreatos resiste plantea arquitecturas honestas más modestas, pero no menos poderosas: proyectos de diseño participativo, procesos de rehabilitación comunitaria (Silva et al., 2024); como «La Casa de la Partera” (IBERO, 2025), que, en lugar de imponer, escucha, acompaña y construye.
Las ingenierías quedan en el campo de lo “neutral”, han sido y siguen siendo el brazo ejecutor entre Kratos y Kreatos. Lo vemos en obras como la refinería de Dos Bocas, que pese a sus promesas de desarrollo es cuestionada por su sostenibilidad (IMCO, 2025), o en infraestructuras diseñadas para alimentar la agroindustria, que tantas veces deja a su paso territorios agotados y comunidades desplazadas (Sierra, 2017).
Sin embargo, también hay una ingeniería Kreatos: la que propone soluciones resilientes y sostenibles, como los sistemas de captación de lluvia de Isla Urbana o las estufas Patsari , pequeñas revoluciones tecnológicas que nacen y funcionan desde y para las comunidades.(Isla Urbana, 2025).
El arte, por su parte, nunca ha sido dócil. Ha asumido su papel de conciencia crítica, narrando violencias que otros prefieren callar. El muralismo sigue contando esas historias incómodas y las antimonumentas feministas interpelan a una memoria colectiva que el Estado tiende a olvidar (UNAM, 2023). En tiempos de polarización extrema, el artivismo abre espacios de diálogo que resultan cada vez más urgentes. Hoy la lucha también se libra en los territorios digitales, donde Kratos despliega vigilancia y desinformación (Álvarez-Monzoncillo & Torres-Mancera, 2023; Signa Lab ITESO), pero donde Kreatos responde con redes de resistencia y defensa territorial (Montalvo Méndez & Pineda, 2021), apostando por contranarrativas que defienden la vida y la tierra.
Pretendemos crear una sinfonía transdisciplinar, donde las distintas disciplinas no sólo dialogan, sino se acompañen en la búsqueda de un poder diferente: uno creativo, colaborativo, capaz de imaginar otras formas de habitar el espacio, de los espacios construidos, los hoy llamados habitáculos.
En un país donde la llamada “Cuarta Transformación” ha sido criticada por su escaso aprecio a los procesos deliberativos en la ejecución de megaproyectos (Santiago, 2020), y en un Estado como Michoacán donde las cicatrices de la violencia antes de cerrar, aparecen otras, día con día, es imprescindible mirar hacia experiencias como la autonomía de Cherán (Calveiro, 2014). Allí, en ese rincón de la meseta purépecha, la colectividad ha sabido construir un espacio; no impuesto, sino pactado, tejido desde abajo.
Quizá, después de todo, el verdadero progreso no esté en las obras monumentales ni en los discursos grandilocuentes, sino en ese Kreatos que, como las jacarandas en abril, florece con terquedad en medio de la adversidad.
El poder coercitivo en la geopolítica michoacana (Kratos), poder geopolítico la metáfora (Kratos vs, Kreatos) no es mera poética; es una herramienta analítica que permite articular la producción arquitectónica y la práctica política del territorio michoacano con los conceptos de Foucault de disciplina y biopolítica, con la ontología rizomática de Deleuze y Guattari y con la crítica de la “corrosión de lo público” en la era postdigital mediatizada desde el poder (González Broquen, 2011).
La geopolítica parte de la idea común de que el poder es la capacidad de obtener lo que se busca frente a la oposición. El poder puede definirse como material, relacional o ideológico.
Los dominantes imponen una agenda ideológica y política, una manera de entender cómo funciona el mundo (su mundo), y los demás la aceptan por falta de alternativas viables, mediatizado con frases como: “La esperanza de México”.
