- Ya basta dicen los michoacanos. El 1 de noviembre será el Día de la Indignación Nacional, un parteaguas por el asesinato del Presidente Municipal de Uruapan Carlos Manzo Rodríguez.
- Michoacán de nuevo como origen de los grandes movimientos de transformación social. La transformación individual como base de la nueva Revolución Social de las Conciencias para la transformación del país.
El hartazgo y el enojo son dos emociones que se acumulan entre los michoacanos, en general entre los mexicanos, que no ven resultados en el combate al crimen organizado por los gobiernos y sus instituciones responsables de garantizar la seguridad en este país.
El mensaje del crimen organizado de un asesinato público en pleno evento de la noche de velas en Uruapan del Progreso, fue el escenario de una ejecución política. Una amenaza clara de que no se puede hablar con la verdad y un golpe brutal al gobierno federal y sus instituciones de seguridad, que ignoraron y se quedaron pasivas ante las denuncias de Carlos Manzo Rodríguez y sus solicitudes de apoyo.
La poética de la muerte se hizo presente en estas fechas en que paradójicamente honramos a nuestros ancestros, pero el asesinato del Presidente Municipal de Uruapan, Carlos Manzo Rodríguez, el 1 de noviembre, crea un símbolo para quienes luchan por la vida y la seguridad de quienes aman, y que se manifiestan ya de manera abierta protestando y acusando complicidades con quienes viven de este jugoso negocio de las extorsiones.
El empoderamiento ciudadano se hace cada vez más presente y los candidatos naturales, surgidos como en el caso del hombre del sombrero, serán la maldición para los candidatos tradicionales de los partidos políticos. Los compromisos con el pueblo tendrán que ser mayores, ya no serán suficientes los acuerdos por debajo de la mesa y el manejo de las masas de quienes han vivido al amparo de la política tradicional.
El momento actual que vive el mundo y en lo particular nuestro país, replantean la íntima relación entre lo individual y los social. El ser humano es un hombre social, sujeto a esquemas de poder y por lo tanto de controles. La gran transformación social nace de la transformación interna y de los principios que le dan sustento a la vida. La revolución individual es la base para darle soporte a la nueva Revolución Social de las Conciencias para la transformación del país.
La crisis de las guerras y la violencia que se viven hoy, nos permiten darnos cuenta de realidades milenarias, que nos llevan a preguntarnos sobre lo que yo pienso y como actúo en mi vida para mejorar el lugar que habito y tenga la paz y amor que requiero como ser humano. La violencia de un pueblo es la expresión de una sociedad, en que sus individuos no han encontrado los equilibrios internos entre la divinidad de ser y sus demonios.
Quienes le apuestan al olvido como proceso normal en una sociedad que se deja arrastrar por las inercias, se olvidan que no se trata sólo de pollos que buscan los maicitos nada más para comer, como lo sugería Stalin, y los programas del bienestar, sino que el sufrimiento colectivo puede despertar al tigre dormido, con sus aspiraciones de libertad y justicia social.
Las redes de comunicación social permiten información constante y que salgan a flote los antecedentes e intereses que antes se escondían sin mayores problemas. La diversidad de intereses y la lucha por el poder permiten que al buscar aniquilar a los opositores salgan a la verdad la información sobre los móviles que subyacen detrás de cámaras.
Hay quienes envenenados por el poder y el dinero han construido con las armas, el miedo y la muerte, su proyecto de vida. Los momentos actuales revelan que la nueva lucha histórica, ya no se trata de partidos políticos en contiendas electorales, sino de quienes se incrustan en todos lados buscando mantener el poder y el control económico con el imperio del terror y la muerte.
Será un parteaguas para el gobierno de Michoacán y del país, por su incapacidad para dar respuestas a los crímenes en contra de los luchadores sociales a los que han dejado solos, como el también reciente de Bernardo Bravo Manríquez, activista y líder de los limoneros, y el de otros presidentes municipales.
En Michoacán cobraron vida con Mireles y con Hipólito Mora las defensas comunitarias y las nuevas luchas populares que encontraron eco en Carlos Manzo Rodríguez y ahora en quienes le darán vida a ese nuevo movimiento social, que adquiere más allá de los intereses políticos, dimensiones humanas, en un escenario donde los principios de la 4t tendrán que transformarse acorde a las circunstancias de la violencia que engendra el crimen organizado.
Las consecuencias de este hecho histórico, es inédito, en la vida del país. El fracaso de los partidos políticos y de las instituciones creadas para la seguridad nacional muestran la crisis de la deshonestidad y de la impunidad que existen en México, y que la sociedad nacional se ha quedado sola frente a la brutalidad de criminales, que secuestran, roban y asesinan.
Un problema serio en las próximas elecciones para la ciudadanía será por quien votar, ante un PRI gobernado por Alito, el PAN de Felipe Calderón y Vicente Fox, y ahora un Morena que se muestra incapaz de hacer frente a los retos centrales de este país. Las variables en juego y su complejidad, sobre todo por quienes buscan sacar beneficio de estas circunstancias, nos hacen conscientes de que la sociedad tiene que madurar a pasos acelerados.
Ya no es creíble lo de crear las carpetas y comisiones de investigación, de que nada ni nadie por encima de ley, de que se hará justicia y se llegará hasta las últimas consecuencias. Después de lo de Ayotzinapa, de los chivos expiatorios de siempre como en el caso de Colosio Murrieta, a la sociedad mexicana tendrá que mostrarle la 4t los alcances reales de su propuesta en los hechos, y no cubrir a quienes desde el poder manejan cortinas de humos para acallar voces.
Las protestas y marchas ciudadanas reflejan el dolor, la indignación y el hartazgo social de que las fuerzas policiacas y armadas se queden en una quietud que refleja que ya han perdido ante el crimen organizado, y que el compromiso con el pueblo de quienes mandan en los gobiernos está en el olvido.
Carlos Manzo con una propuesta municipalista, buscó que desde la base del poder político se atendiera la seguridad del pueblo, que es la primera obligación que tienen los gobiernos. El trabajo de un gobierno comprometido con su pueblo fue lo que impulso la alternativa de que pudiera ser el próximo gobernador de Michoacán. Era un proyecto a la gubernatura nacido del compromiso social.
Muchos consideraron esta alternativa como opción y además viable ante las fracturas de Morena. Los alcances de gobiernos en manos independientes, seguramente asustaron a las élites políticas y económicas y alguien con creatividad les resolvió el problema.
Carlos Manzo asumió el compromiso desde un enfoque ciudadano, ya que ganó la presidencia municipal desde este punto de partida, Las acusaciones en contra del actual gobernador, Alfredo Ramírez Bedolla, la Guardia Nacional y Fuerzas Armadas de Michoacán, fueron francas y muy directas, Le solicitó apoyo a la Presidenta Claudia Sheinbaum y a Omar García Harfuch, pero no fue escuchado y hoy tendrán que dar respuestas ante una muerte anunciada que solicitaba apoyo.
El dolor como experiencia redime y limpia las emociones y los cuerpos, cuando existe una consciencia para mejorar como ser humano hacia la luz que ofrece la vida. La muerte para los adoradores de esta Santa, significa transformación, por procesos naturales, más allá de los deseos humanos, y en un mundo unido por lazos de fraternidad, se impone la luz ante las energías obscuras, y ante la nueva humanidad que se gesta. Hoy se abren espacios para una nueva reflexión y acciones que empezando por uno mismo, nos permitan avanzar hacia el despertar de la conciencia social, considerando que la sociedad somos todos.


