Fig. 2 Templo y antiguo convento agustino de San Miguel Charo, hoy parroquia del mismo nombre. Foto: P. J. Cortés, 2018.Fig. 2 Templo y antiguo convento agustino de San Miguel Charo, hoy parroquia del mismo nombre. Foto: P. J. Cortés, 2018.

“Las casas del cargo de las Vírgenes de Guadalupe en los barrios de la comunidad indígena

de San Miguel Charo, Michoacán”

Parte II

 

Jaqueline Cortés Cortés. Escuela Nacional de Estudios Superiores.

Universidad Nacional Autónoma de México, Unidad Morelia/

Museo Casa Natal de Morelos, Secretaría de Cultura del Estado de Michoacán.

 

En el aspecto geográfico debemos acotar respecto a las distintas migraciones otopames a Michoacán que, aunque no podamos definir exactamente los años en que estas ocurrieron, por lo menos sí es posible identificar en dónde se establecieron, esquematizando sobre un amplio territorio que abarcaba cuatro distintas áreas geográficas.

De estas, podemos identificar más claramente la cañada de Zurumbeneo-Charo, sitio donde se ubicó el asentamiento principal, y en el cual se establecieron los “nobles”, caciques y jefes guerreros con sus familias, sus ejércitos y en el entorno cercano se asentaron las familias de gente común en tribus multiétnicas conformadas por matlalzincas, otomís y nahuas. A partir de este enclave se gobernaron como una sola etnia con múltiples cacicazgos tributando en calidad de terrazgueros al rey tarasco Irecha- desde esos tiempos y durante el resto del período prehispánico.

Fig. 2 Templo y antiguo convento agustino de San Miguel Charo, hoy parroquia del mismo nombre. Foto: P. J. Cortés, 2018.
Fig. 2 Templo y antiguo convento agustino de San Miguel Charo, hoy parroquia del mismo nombre. Foto: P. J. Cortés, 2018.

Al asentamiento principal se le denominó Characuo-Matlalzingo (“Los hacedores de redes de la tierra del Rey Niño”). Y a estos clanes se les denominó de manera genérica con los gentilicios de Py´rinda matlatzincas (“los matlatzincas de en medio”), quizá por estar en medio de ambos reinos, también charences (“los de la tierra del rey niño”), o sencillamente pirindas (“los de en medio”)v.

A la llegada de los europeos al Señorío Tarasco o Tzitzuntzani Irechecua (1522), los pirindas iniciaron su contacto con ellos al igual que los purépechas (tarascos) siendo desmembrados sus cacicazgos y adjudicados en encomienda a diversos soldados, comerciantes, ganaderos y nobles europeos y algunos nobles indígenas.

 

El poblado de San Miguel Characuo Matlalzingo primeramente fue evangelizado, congregado, fundado y políticamente organizado a la forma occidental por el legendario misionero fray Juan de San Miguel, como una “visita” (pueblo dependiente) de la doctrina del convento franciscano de San Pedro y San Pablo de Zinapécuaro en 1531vi.

En una segunda etapa pasó a manos del clero secular de 1536 -1545 como pueblo sujeto de la parroquia de Pátzcuaro por órdenes del arzobispo Juan de Zumárraga, y después del primer obispo de Michoacán Vasco de Quiroga. Finalmente quedó bajo la administración de los agustinos de la provincia de San Nicolás de Tolentino de Michoacán en 1550, cuando el filósofo y provincial de la orden, fray Alonso de la Veracruz le asignara la doctrina a fray Pedro de San Jerónimo, el cual llevó a cabo la reubicación urbana del pueblo y la fundación de una nueva iglesia y convento.

Desde su establecimiento como doctrina, San Miguel Charo al igual que la gran mayoría de los pueblos de indios del obispado de “Mechoacan” tuvo un hospital de indios, fundado por el mismo fray Juan de San Miguel que instituyó muchos en cada doctrina que evangelizó en tiempos del obispo Quiroga. Con los agustinos la doctrina de Charo Matlaltzingo tuvo importantes momentos históricos en cuanto al desarrollo de su historia eclesiástica, destacando por sus profusas manifestaciones de fe y su compleja organización político religiosa, hasta su secularización en 1758.

Fig.1 Mapa del marquesado del Valle de Oaxaca, sus catorce villas con los enlaces a los puertos más importantes de la Nueva Españavii.
Fig.1 Mapa del marquesado del Valle de Oaxaca, sus catorce villas con los enlaces a los puertos más importantes de la Nueva Españavii.

 

En lo civil, Charo fue parte del Marquesado del valle de Oaxaca desde 1564, como una de las 14 villas marquesanas y como tal fue cabecera del corregimiento de indios del mismo nombre hasta la disolución de ese señorío español en 1821, consumada la Independencia de México.

Un 60% del territorio que conformaba el corregimiento de Charo, en el presente corresponde al espacio geográfico del municipio del mismo nombre que se localiza al norte del estado de Michoacán, México. Limita al norte con las municipalidades de Tarímbaro y Álvaro Obregón, al este con Indaparapeo; al sur con Tzitzio y al oeste y suroeste con Morelia. Se encuentra a 15 km de la capital del estado por la carretera Morelia-Charo-Maravatío. La villa, cabecera municipal y parroquia de este municipio se denomina San Miguel Charo, y está ubicada a 19°45′ de latitud norte y 101°02’50» de longitud oeste del meridiano de Greenwichviii.

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