Lo que ves y lo que no: las «ayudas» de Morena bajo la lupa de la IA

Política social

Dr. Alejandro Guzmán Mora

Hay una frase de Bernabé Aguirre Carrasco, especialista en innovación con datos,

que se me quedó pegada: «el miedo a que la IA nos supere es menos urgente que la

falta de acción para que no nos divida, no nos excluya y no acelere la crisis ambiental.»

 

La frase anterior fue emitida bajo una crítica hablando de inteligencia artificial. Pero describe perfectamente lo que pasa con la política social en México.

 

La corteza y el núcleo

 

Aguirre Carrasco propone leer los riesgos de la IA como una roca: en la corteza están los miedos mediáticos, los espectaculares, los que llenan titulares: robots que nos quitan el trabajo, máquinas que se rebelan. En el núcleo, silenciosos y más peligrosos, están los riesgos reales: la desigualdad que se amplía, los sesgos que se automatizan, el costo ambiental que nadie menciona. Aplica exactamente igual a Morena y sus programas.

 

La corteza: lo que todos ven

 

Pensiones Bienestar, Sembrando Vida, Becas Benito Juárez, Jóvenes Construyendo el Futuro. Beneficios reales, visibles, que llegan a millones de hogares. Nadie razonable niega que existe impacto. El problema no es lo que se ve: es lo que se tapa con eso que se ve.

En la misma corteza vive el miedo exagerado de la oposición: la dictadura inmediata, el colapso súbito. Ese relato apocalíptico, al ser desproporcionado, termina haciendo un favor involuntario al gobierno, porque cuando el catastrofismo no se cumple, desacredita también las advertencias más serias y matizadas.

 

El núcleo: lo que casi nadie discute

 

Dependencia, no autonomía. Un programa social emancipador construye capacidades. Uno clientelar construye lealtades. La diferencia está en el diseño: ¿el beneficio llega con tarjeta del partido, en acto de entrega masivo, vinculado a un padrón que sabe cómo votas? Si la respuesta es sí, no estás siendo rescatado. Estás siendo administrado.

Instituciones rotas. Sin el INAI, sin un Coneval independiente, sin una Suprema Corte con contrapeso real, ¿quién mide si los programas funcionan? ¿Quién corrige cuando fallan? Aguirre Carrasco lo dice para la IA: «sin supervisión ética rigurosa, automatizamos discriminaciones con consecuencias silenciosas pero profundas.» Sin instituciones autónomas, automatizamos la opacidad.

La deuda que pagarán otros. El entusiasmo por la innovación, escribe Aguirre Carrasco, deja de lado la pregunta por el costo real. Pemex con más de 100,000 millones de dólares en deuda, Dos Bocas, el Tren Maya: inversiones cuya factura no la pagará quien hoy recibe la beca. La pagará su nieto.

Desigualdad que no se mueve. Las transferencias monetarias sin inversión en educación de calidad, mercados laborales formales e infraestructura productiva, alivian sin transformar. México sigue siendo uno de los países más desiguales de la región. El alivio visible no debe confundirse con la movilidad estructural.

La tabla del espejo

¿A dónde va el país?

 

No a un colapso dramático. A algo más parecido a lo que Aguirre Carrasco describe para la IA mal gestionada: un impacto gradual, sectorial y profundamente desigual. Una ciudadanía más dependiente, instituciones más frágiles, y una deuda acumulada: fiscal y ambiental, que cierra opciones a quienes todavía no votan.

La lección que deja el debate sobre IA es que los riesgos más peligrosos raramente son los más ruidosos. Son los silenciosos. Los que avanzan despacio, sin fecha en el calendario, sin imagen en el noticiario.

El pensamiento crítico no es un privilegio académico. Es el único antídoto que ningún programa de transferencias puede sustituir.

Basado en el marco analítico de Bernabé Aguirre Carrasco y la infografía «IA: Anatomía de los Riesgos Reales» (GoalTracker × Miedos-IA, 2025).

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