La fallida guerra de Trump, alerta para México
José Juan Marín
El fallido de la guerra en Oriente Medio altera y erosiona la influencia norteamericana en el mundo y la del propio Donald Trump. En especial porque toda la situación es de un extraordinario desorden, que revela la ausencia de una autoridad que ordene la casa.
Donald Trump ha sufrido un daño político que definirá lo que queda de su gobierno, salvo que suceda un milagro, hoy poco probable, en las legislativas de noviembre que revaliden su liderazgo.
Al menos cuatro cuestiones surgen sobre el trámite de la guerra y la inestable tregua actual:
Uno. Las amenazas de destrucción en su ultimátum apocalíptico, fueron previsiblemente ignoradas por Irán. No asustaron. Escandalizaron sí, pero solo tuvieron impacto mediático.
Dos. Mucho más significativa, es que Trump debió retroceder y anunció la tregua que basó en las condiciones planteadas por Irán. No importa cómo se lo mire, ese paso ha sido un triunfo diplomático de la dictadura persa.
Tres. Su principal desafío será hacer permanente el impasse con un Irán que, aunque muy golpeado, por primera vez en la historia aparece con un control total sobre el estrecho de Ormuz, nervio principal del trasiego planetario de petróleo, gas y fertilizantes.
Cuatro. La mala planificación, la soberbia de ignorar la alerta de los especialistas y un error aún más profundo de subestimar al enemigo, un pecado que condenaba, ya Sun Tzu hace 2.500 años.
En la medida que se conozcan más detalles, los costos para Trump serán mayores.
Lamentable sería que después de este fracaso de Trump, agarre de piñata a nuestro país o a Cuba, debe estar preparado el gobierno para este escenario, una alerta a tiempo para México.
