¡Zapata vive, Zapata vive……y vive!
Mario Ensástiga Santiago
Mi más sincero reconocimiento a Tranquilino González director del portal UNANIMIDAD. Unidad en la diversidad; por el cumplimiento del 4º. Anivesario de tan loable esfuerzo editorial, por mantener un espacio tan rico y diverso de temas y contenidos, culturales, sociales, económicos políticos, filosóficos y espirituales, en fin; un fuerte abrazo. ¡Que vengan más años y frutos!.
Como sabemos el 10 de abril es día del cobarde asesinato de Emiliano Zapata, recibí una invitación para asistir a un evento organizado en el marco del 107 aniversario luctuoso, me llamo poderosamente la atención de que este evento tuviera como objetivo central conmemorar a los luchadores sociales de los pueblos purépechas, este singular evento se llevo a cabo el pasado 12 de abril en las instalaciones conocidas como “La Comuna” ubicado en Luis Moya165 del Centro de Morelia; los organizadores y convocantes fueron igualmente viejos luchadores de la izquierda social, popular y política de Morelia, Uruapan y Santa Fé de la Laguna.
Este evento me hizo recordar que durante mi participación en la construcción del Partido Mexicano Socialista (PMS), el Partido de la Revolución Democrática (PRD) de Michoacán y como servidor público del gobierno del estado por 10 años, me permitio en varias ocasiones acudir al monumento del General Emiliano Zapata ubicado en la glorieta conocida como “Cuatro Caminos” del municipio de Múgica, para estar en la conmemoración luctuosa que el gobierno del estado realiza cada año a partir de que el General Lázaro Cárdenas lo mando a contruir.
A decir verdad, no recuerdo que en los discursos oficiales haya habido un reconocimiento de los líderes comunitarios y agrarios inspirados en Zapata, en nuestro estado, que dedicaron buena parte de su vida e incluso acosta de la misma en defensa y conquista de los derechos humanos del campesinado y pueblos originarios; entiendo las razones por los cuáles los gobiernos del PRI no lo hicieran, lo que nunca he entendido es porque los gobiernos del PRD y Morena no lo hagan; otra cuestión que tampoco recuerdo es haber escuchado alguna alusión relativa a la vertiente municipal de Emiliano Zapata.
La participación en el evento por el aniversario luctuoso de Zapata, organizado el 12 de abril en Morelia, versaron en torno a la personalidad, luhas y anécdotas de varios dirigentes campesinos e indígenas de Michoacán, como Efrén Capiz de la Unión de Comuneros Emiliano Zapata (UCEZ), dirigente que sufrio la represión y carcel del estado de Michoacán, satanizado e incluso de ser acusado de ser agente extranjero.
A los gobernantes les costaba mucho trabajo entender que Capiz y familia se sostenían de lo que le daban los campesinos a los que asesoraba y representaba, su actuación a decir de algunos compañeros era un tanto anarquista, porque no luchaba por el poder gubernamental, más bien lo combatía, pensaba más en el poder popular, personaje de gran prestigio por el pueblo purépecha y del campesinado nacional, reconocimiento que se pudo comprobar en la Convención Nacional Democrática convocada por EZLN en agosto de 1994 en Aguscalientes, Chiapas, a donde por fortuna tuve oportunidad de asistir, y constatar el respete y presencia nacional de Efrén Capiz.
Otro dirijente que fue recordado y reivindicado fue el profesor Juan Chavez Alonso que encabezo importantes movimientos indígenas desde 1966, en 1975 encabezo el Consejo Supremo Indígena y la férrea lucha en contra de una empresa contaminadora del Lago e isla de Janitzio.
Otro gran luchador y dirigente fue el profesor Delfino Paredes, del Movimiento de Liberación Política Sindical que participo en la UCEZ desde 1979 cuando se creo en Tingambato, en 1980 los pueblos purépechas dieron a conocer la Bandera Purépecha con la presencia de Paredes, luchador que incluso tubo reperecusiones internacionales en el evento organizado en 1981 en Cheranástico del municipio de Paracho, sobre las luchas indígenas del Norte, Centro América y del Caribe.
Se afirmo que Paredes lucho por la tierra de los campesinos e indñíges michoacanos y no precisamente por la autonomía indígena, también estuvo en la importante lucha del pueblo de Santa Fé de la Laguna para oponerse a la instalación de una planta nuclear en la rivera del Lago de Pátzcuaro, apoyo la toma de la radio de Cherán.
En esa dinámica se recordo afectuosamente al compañero Mateo Pérez, a quien tuve la oportunidad de conocer en 1985 cuando trabajo en el CESE de Pátzcuaro (ONG ecologisdta y ambientalista).
Se comento que en los díalogos del EZLN con el gobierno se nombraron a 4 michoacanos como asesores Juan Chávez, Efrén Capiz, Irineo Rojas y Abelardo Torres, otro evento fue cuando se realizo en 1979 el Primer Congreso Nacional de la CNPA en Santa Fé de la Laguna; también se mencionaron otros nombres como Roselio Joaquín López, Elpidio Domínguez, Rosalío Lucas Domínguez, José Manuel Estrada, José Gabriel Pelayo.
Mirando el noble objetivo del evento, me atreví a presentar algunas ideas que ahora plasmo en esta colaboración en relación a la visión municipal del movimiento indégena y campesino de Emilano Zapata, por considerar y ojalá me equivoque, es una parte del zapatismo que no se concoce o se conoce muy poco. Zapata no sólo encabezó un movimiento agrario, también impulso una visión política del poder y desarrollo desde lo local, de las comunidades y municipios; el municipio no sólo era una instancia de la división política y administrativa del país, era ante todo el espacio para defender sus tierras y recursos, ideal y visión contemplado en el Plan de Ayala que planteo como eje central la restitución de las tierras a las comunidades.
El zapatismo concebía la organización del pueblo en los municipios para gobernarse por sí mismos, con autoridades elegidas por la gente de la comunidad, a esto hoy le llamamos democracia comunitaria y participativa, autogobiernos y presupuestos directos en Michoacán. La gran visión de la lucha zapatista era la construcción del país “desde abajo”, desde la comunidades y municipios autónomos, con el total control de sus territorios, poblaciones y gobiernos, los ideales y objetivos de la Revolución Mexicana postuló desde un principio la Libertad Municipal y la supresión de las Jefaturas Políticas, prácticamente todas las fuerzas políticas opositoras a la dictadura de Porfirio Díaz estaban a favor, entre ellas el Programa del Partido Liberal Mexicano dirigido por Ricardo Flores Magón y él Programa de Reformas de Emiliano Zapata al Plan de Guadalupe.
Para el zapatismo los ayuntamientos debían tener el control sobre los asuntos locales más importantes, como la propiedad de la tierra, la policía, la administración y gobierno, por lo que rechazaban las imposiciones de las autoridades desde el centro, la consigna floresmagonista de “Tierra y libertad” no era sólo agraria, también era un posicionamiento político del desarrollo desde lo local.
EL Artículo 8 del Plan de Ayala establece que ‘La tierra es de quien la trabaja’, consigna usada en la Revolución cubana por el Che Guevara, en los territorios del sur de México controlados por el zapatismo. Emiliano Zapata promulgo varios documentos como la Ley Agraria y La Ley General Sobre las Libertades Municipales del 15 de septiembre de 1916, que se sintetiza en: “La libertad municipal es la primera y más importante de las instituciones democráticas, toda vez que no hay nada más natural y respetable que el derecho que tienen los vecinos de un centro cualquiera de población, para arreglar por si mismos los asuntos de la vida común y para resolver lo que mejor convenga a los intereses y localidades de la comunidad”.
Finalmente se reconocio autocríticamente que hizo falta tiempo para recabar más información en torno a la justa y necesaria reivindicación ideológica y política de más compañeros zapatistas, salto justificadamente el reclamo de que también era necesario recordar y reconcer a las mujeres de la lucha indígena que las hubo y las hay, como en su momento fue Eva Castañeda compañera de vida y lucha de Efrén Capiz y otras muchas que mercen ser recordadas y reivindicadas más ahora que es “Tiempo de Mujeres”.
