Tranquilino González Gómez


Por sus palabras los conoceréis. Las palabras construyen los designios del ser humano. Las palabras definen la identidad de una persona, una generación y de un pueblo. Son el espíritu de una raza. Escuchar pirécuas como Flor de Canela y Male Consuelito,  además de Arriba Pichátaro, vibra el alma purépecha de Michoacán.

Los lazos que permiten las relaciones entre los seres humanos y le dan sentido a la cultura, que expresa la vida de toda una sociedad, se construyen con un lenguaje adecuado. Por eso este 21 de febrero “Día Internacional de la Lengua Materna”, celebremos la riqueza y variedad lingüística y cultural que tenemos en Michoacán y contribuyamos a conservar las lenguas de todos nuestros pueblos originarios.

Reflexionemos también sobre el uso que le damos a nuestras propias palabras y propongamos mejorar el uso de nuestra lengua materna para enriquecerla con la belleza de nuevas palabras ricas en contenidos. Salgamos del uso de aquellas que deterioran la vida y propician la violencia y el descredito de nuestra propia individualidad como seres humanos, como los Narcocorridos que han hechos de la violencia una idolatría. Encontremos en nuestro lenguaje el modo de percibirnos y expresar nuestra propia identidad personal.

La poética y la música son de las mejores formas de expresión de un lenguaje. Las obras literarias conservan la riqueza cultural de un pueblo y están directamente ligadas con el modo de percibir su relación con el mundo y la naturaleza, así como de expresar la vida individual y colectiva del pueblo donde somos originarios. La riqueza y el nivel social que alcanza una civilización están íntimamente relacionadas con el uso que se hace de su lengua materna.

Las generaciones se expresan sobre todo en la música; recordemos por ejemplo la de los años 80s, y ahora la música del regatón, la metálica, la de la New Age, entre otras que son parte de las nuevas generaciones, que se empezaron a diferenciar más desde millennials, los Baby Bomers, La generación X y la generación Z. con sus particulares modos de comprender la vida, acorde a la época que les ha tocado vivir y de los cambios tecnológicos de los tiempos actuales.

Honremos y dignifiquemos nuestra lengua materna y busquemos darle nueva vida, como parte de nuestro propio desarrollo individual y social con el que tengamos nuestro compromiso particular. Que sea el logos creador y las expresiones de la cultura del humanismo clásico, la que perdure a pesar del tiempo, la que guíe nuestros pasos por esta vida, y nos permita ser cada vez mejores seres humanos.

 

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