Altar de la indolencia
Poema 3
Luis Girarte Martínez
Muerde el viento las puertas de mi casa;
araña las paredes
y esculca los tejados.
No sé qué busca en un país de hambres.
Mi cuarto solo tiene recuerdos anidados.
El polvo
ha intentado borrarme,
una por una, las huellas de los sueños.
Y yo tengo la piel zanjada en cicatrices,
costras de la justicia chorrean por la palabra,
en los ojos se escurren vaticinios absurdos
y una mano ajena a los temores va cerrando mis parpados.
Ya soy reo del sol, cautivo de la sombra,
cómplice de la luna,
mercenario de estrellas y luceros,
obrero de la palabra y de los púlpitos,
vendimiador de los engaños.
Y no entiendo el placer de la avaricia,
con que el rumor persigue a la miseria
por todos los rincones del tiempo
donde quedaron,
como repiques de campanas negras,
los trozos doloridos de mi vida.
