Por Leopoldo González

Una cascada de problemas, del más diverso signo y profundidad, traen a la titular del Ejecutivo y al partido gobernante desubicados, mortificados y sin saber qué hacer.

Los fierros en la lumbre que le quitan el sueño al grupo gobernante son de distinto peso: el Mundial 2026 con amenaza de boicot; Trump y los demonios que lo habitan, incluido el anuncio de que podría capturar a los cómplices que no ha querido entregar Claudia Sheinbaum; Isabel Díaz Ayuso y el fantasma de Hernán Cortés, desestabilizando a una mujer que no arregla los problemas del presente, pero sí se da tiempo para hacer del pasado un tema de grilla y provocación; el huachicol fiscal ordeñando ductos de PEMEX, ante la mirada cómplice e inepta de los confabulados del régimen; el crimen organizado haciendo de las suyas, como si no fuese ya suficiente el daño que gobierno y criminales le han infligido al pueblo de México, etcétera.

No hay en la historia de México una presidencia sexenal más débil, más rebasada por la realidad y más arrinconada por los problemas nacionales que la actual. De 1821 a la fecha, es la peor época en la historia del poder político en nuestro país.

Asumir una apariencia y desplegar un libreto de simulación, son dos recursos de astucia de los espíritus mediocres y pequeños. Esto abunda hoy en los corredores y las antesalas gubernamentales.

No obstante, tres actitudes recurrentes definen hoy el cinismo o el “valemadrismo” socarrón del grupo gobernante actual.

Culpar al pasado ante el crecimiento y multiplicación de los problemas de hoy, no sólo subraya una gran falta de pericia para ejercer el poder, sino una ignorancia gubernamental en grado de doctorado. Escribió don Javier Coello Trejo: “La corrupción de antes no justifica la corrupción de hoy, (así como) la impunidad previa no puede ser pretexto para una impunidad nueva con distinto color”.

La realidad que le tocó sortear a otros gobiernos fue asunto de ellos, y por algo sus casos fueron ya materia del juicio de la historia. Hay que recordar una cosa: el grupo gobernante que hoy vuelve la vista a otro lado cuando se señalan sus yerros, complicidades y corruptelas, gobierna con calendario, presupuesto, horarios y recursos de hoy, lo cual lo obliga a hacerse cargo de su presente, sin excusas ni pretextos.

El refugio verbal, muy en boga y muy mañanero, consistente en sacarle la vuelta a los temas incómodos con la afirmación “no estaba enterada”, “no sabía” o “me falta información”, no supone una falta de elementos sino una falta de visión y agallas para asumir una postura y definirse sobre los grandes temas que agobian al país.

Es a estas alturas imperdonable, primero, que el grupo gobernante afirme no tener ni idea sobre el rastro criminal multimodal de Rubén Rocha Moya, hoy exgobernador prófugo de Sinaloa y, segundo, que asegure no tener abierta ninguna carpeta de investigación contra él ni contra sus cómplices en el gobierno local. Bajo este supuesto, y aunque no es para celebrarse, una operación de las fuerzas especiales de EU podría esperarse de un momento a otro.

Empero, lo más grave es la necia insistencia del poder en mantener presuntos vínculos inconfesables con los cárteles criminales, dando la espalda al pueblo de México, a cambio de asegurar triunfos electorales sucios, ilegítimos y al margen de la ley.

La imagen del partido gobernante hoy, y de sus dirigentes, no es de una limpieza y una honorabilidad ejemplares. Lo peor es que podría agrietarse aún más y terminar hecha añicos, en el caso de continuar protegiendo y escondiendo a delincuentes de siete suelas.

Al defender desde el poder a quienes dañan a México, se expone a cada mexicana y a cada mexicano a ser considerados cómplices de la legión de las sombras.

Al proteger con el escudo del poder a los que extorsionan y lastiman a México, el partido gobernante expone a todo el país.

El camino de México no es el que pretende imponerle la 4T, sencillamente porque el grupo gobernante actual no es México.

Pisapapeles

A través de la historia, México ha sido y es más grande que cualquiera de los grupúsculos que han hecho mal uso de su grandeza y de su nombre.

leglezquin@yahoo.com

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