RENACER

Tranquilino González Gómez

 

Percibo las cosas desde el origen,

la mirada se abre para tocar la identidad

que revela acertijos de nombres fragmentados.

 

Cada vez que muero, por la gracia del sufrimiento,

me velan en los capullos de la transformación,

para renacer como Fénix.

 

No sé si soy otro

o sólo soñé amanecer al día siguiente

con ojos abiertos como testigos del silencio que me habita.

 

Respiro.

La vida se expande como globo infinito

con energía sutil que se inflama al ascender el cuerpo.

 

Inhalo.

Luz que vibra en recuerdos por las dimensiones que transito.

Exhalo.

Emociones vividas en la naturaleza terrestre que me ha criado.

 

Este día respiro

el asombro de un nuevo nombre,

letras que en su kabalah

simbolizan el presente que define la misión del ahora.

 

Las vidas de mi linaje

purifican lágrimas de perdón, que guardan

a la eternidad en mis manos,

al resucitar por amor en palabras poéticas.

 

Deje a la oruga

dormir en la espiritualidad del fuego

para regresar cargado de miel con sabores

 aprendidos por la gracia de redimir al caos etéreo.

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