José Juan Marín
Previo a la llegada del Día de Reyes, es recomendable recordar a » El Principito » de Antoine de Saint-Exupéry, una novela que encierra una metáfora bajo la apariencia de un libro infantil. El tema de este relato puede sintetizarse en la idea de que los seres humanos, al llegar a la edad adulta, pierden la inocencia y la capacidad de maravillarse.
El libro pone énfasis en la importancia de la “sabiduría de un niño”, representada en la figura del principito que luce joven y con aspecto infantil, pero su alma tiene un conocimiento y una experiencia que sólo se logran con los años.
Es él, a pesar de ser tan solo un niño, quien logra comprender los desentrañables misterios del amor, la amistad, el perdón, y la incapacidad de los adultos para comprender estas nociones, algo que los niños logran con absoluta facilidad y con la sencillez de la inocencia.
El Principito tiene una innegable impronta psicológica y una fuerte presencia de simbología, que permite a cada persona extraer sus propias conclusiones del relato a la vez que deja una enseñanza.
Es la historia adecuada para que nuestro niño interior sea capaz de aceptar y desarrollar su responsabilidad en esta sociedad. Tomar la decisión de buscar lo extraordinario en lo ordinario: que puedan los seres humanos descubrir y vivir la vida con plena felicidad, humanidad y bondad.
Estas son algunas de las enseñanzas de » El Principito «, que vale la pena recordar en el Día de Reyes, porque hay en él una lección fundamental: » el mundo anda como anda porque los adultos nos hemos divorciado de nuestro niño interior «.
Por las risas, las anécdotas y los recuerdos que hacen especial esta noche.
¡ Feliz Día de Reyes !
