Dr. Alejandro Guzmán Mora
Introducción
En los últimos años, especialmente en 2026, un fenómeno conocido como «Therians» ha capturado la atención de jóvenes en México y el mundo. Los Therians son personas, mayoritariamente adolescentes, que se identifican de manera “espiritual, psicológica o emocional” con animales. No se trata de un disfraz o un juego; para ellos, es una forma de ser, donde se sienten «conectados» o impulsos que los hacen comportarse como un lobo, un gato, un perro e incluso como un gorila.
En Morelia, Michoacán, hemos visto convocatorias en redes sociales para reuniones donde jóvenes usan máscaras y colas para expresar esta identidad. Pero detrás de esta tendencia viral, impulsada por plataformas como TikTok e Instagram, se esconde un problema más profundo: la manipulación de las juventudes por algoritmos digitales y una clara falta de sustento en sus raíces familiares y culturales. Este ensayo explora cómo esta moda no es solo una exploración inocente, sino un síntoma de cómo los jóvenes están siendo influenciados externamente, alejándose de su herencia mexicana.
El Auge de los Therians en las Redes Sociales:
¿Identidad o Tendencia Manipulada?
El movimiento Therian surgió en los años 90 en foros de internet en Estados Unidos, donde la gente compartía experiencias espirituales de conexión con animales. Sin embargo, su explosión en México en 2026 se debe casi enteramente a las redes sociales. Videos virales en TikTok muestran a jóvenes caminando a cuatro patas en plazas públicas, usando accesorios como orejas o colas, y declarando su «theriotype» (el animal con el que se identifican). En estados como Sonora, Sinaloa y Michoacán, estos clips han generado debates, memes y hasta convocatorias masivas que, aunque prometen «convivencia», a menudo terminan en burlas o controversia.
Aquí es donde entra la manipulación: las redes sociales no promueven estas tendencias por casualidad. Algoritmos diseñados para maximizar el engagement (como
likes, shares y views) empujan contenido extremo o novedoso a los feeds de los jóvenes, creando un ciclo de viralidad. Un video de un «gato Therian» puede volverse viral no por su profundidad, sino porque genera reacciones: risas, críticas o imitaciones. Psicólogos como Richard Pacheco explican que esto forma parte de una «batalla de política de identidad», donde los jóvenes renuncian a realidades biológicas por emociones impulsadas por el contenido digital.
En México, donde el 40% de los Therians podría tener trastornos previos como autismo o dificultades sociales, las redes explotan esta vulnerabilidad, ofreciendo una «comunidad» instantánea que en realidad es superficial y efímera. Los jóvenes, en busca de pertenencia, caen en esta trampa, imitando modas globales sin cuestionar su origen o impacto.
La Falta de Sustento en las Raíces Familiares y Culturales
Uno de los aspectos más preocupantes del fenómeno Therian es cómo revela la desconexión de las juventudes mexicanas con sus raíces. En un país como el nuestro Estados Unidos Mexicanos, con una rica herencia indígena, en nuestro Estado Michoacán, la purépecha o la azteca en el centro, conceptos similares a los Therians existían hace siglos: los «nahuales», espíritus animales que guiaban a las personas en tradiciones prehispánicas. Pero hoy, en lugar de explorar estas raíces locales, los jóvenes optan por versiones importadas de TikTok, ignorando el sustento cultural que sus familias podrían ofrecer.
Esta desconexión no es accidental. Muchas familias mexicanas, afectadas por la migración, la urbanización y el mestizaje post-conquista, han dejado de transmitir tradiciones ancestrales. Los jóvenes crecen en hogares donde el diálogo sobre historia familiar es escaso y en ocasiones nulo, reemplazado por pantallas que promueven identidades globales. Expertos señalan que esto genera una crisis de identidad: sin un ancla en las raíces, los adolescentes buscan refugio en tendencias como los Therians, que les dan un sentido de «autenticidad» rápida, pero falsa. En Morelia, por ejemplo,
donde la historia colonial se mezcla con vestigios indígenas, jóvenes podrían reconectar con danzas tradicionales que imitan animales sagrados, en vez de copiar modas virales que no tienen vínculo con su linaje.
La manipulación se agrava porque las redes priorizan contenido en inglés o de influencers extranjeros, diluyendo el orgullo cultural mexicano. Un joven que se identifica como «lobo Therian» podría estar ignorando que en la mitología nahua, el lobo representa guías espirituales, pero sin el sustento familiar, esto se pierde en una imitación superficial. Padres y abuelos, que podrían enseñar estas raíces, a menudo ven estas tendencias como «locuras modernas», creando un abismo generacional que las redes explotan aún más.
Conclusión: Hacia una Reconexión Auténtica
El fenómeno Therian no es inherentemente malo; puede ser una forma válida de explorar la identidad, como lo sugieren algunos psicólogos que lo ven como una búsqueda de Salud Integral. Sin embargo, en su forma actual, impulsada por redes sociales, representa una clara manipulación de las juventudes mexicanas, que las aleja de sus raíces familiares y culturales. En un mundo donde algoritmos dictan qué es «cool», los jóvenes necesitan más que likes: necesitan conversaciones familiares sobre su herencia, educación sobre historia prehispánica y comunidades reales, no virtuales.
Para contrarrestar esto, debemos fomentar actividades que fusionen lo moderno con lo ancestral, como talleres sobre nahuales. Solo así, las juventudes dejarán de ser manipuladas por tendencias efímeras y encontrarán un sustento sólido en sus raíces. Al final, la verdadera identidad no se viraliza; se construye con el tiempo y el apoyo de quienes nos rodean.
