Por: Yunuen Farías Estrada (Yunn Estrada)
El Gobernador Alfredo, no se anda con rodeos: ha bautizado esta etapa como el gran “tiempo de mujeres en Michoacán”. Todo con bombo, platillo y discursos color morado, claro, no vaya a ser que un cierto profe con ambiciones gubernamentales le coma el mandado y lo deje sin poder.
Pero, sorpresa: de las 16 secretarías del estado, 11 son dirigidas por hombres. Apenas 5 mujeres en los altos mandos. ¿Dónde está ese tiempo de mujeres del que tanto presume? ¿Acaso no se nota porque las mujeres están solo en las fotos con moño lila? Son sumisas y sonrientes en las fotos.
Y hablando de moños y símbolos, recordemos que el DIF también se volvió territorio del amor: tras un divorcio poco silencioso, el gobernador promovió un cambio a la ley para que su nueva titular (una joven de 21 años) pudiera asumir la presidencia del organismo. ¿Coincidencia? ¿Ejemplo de juventud empoderada? ¿O más bien un “ajuste técnico” para mantener todo en casa?
Pero el verdadero golpe lo da la memoria colectiva: mientras se ondea la bandera del feminismo institucional, han salido a la luz denuncias de acoso sexual en varias dependencias. Y sin embargo, los acusados siguen en funciones… o al menos regresan pronto tras “pausas voluntarias”. ¿De verdad es el tiempo de las mujeres o solo el tiempo del marketing político?
Que alguien nos explique si ser mujer en el gabinete significa tener que aguantar más y sonreír en la foto oficial.
Este no es el tiempo de mujeres. Es el tiempo del discurso vacío, del oportunismo rosa y de las fotos con filtro violeta.
Si de verdad fuera nuestro tiempo, las decisiones no se tomarían entre compadres y las denuncias no dormirían en los cajones.
Porque si eso es lo que nos ofrecen…
las mujeres no necesitamos un “tiempo prestado”. Necesitamos poder real.
