Por: Prometeo
- La función social del Periodismo y las inercias del pasado
- Con muchas limitaciones las elecciones del poder Judicial
- Losmonta choques y sus operativos en Morelia
- La seguridad y el transito debilidades municipales en Morelia

El impacto de los medios de comunicación social se mantiene, aun cuando ha cambiado la importancia de los medios periodísticos impresos hacia los medios digitales. Las inercias del manipuleo de la información también se mantienen y no se ha avanzado mucho hacia el compromiso social.
Que Morón tuvo falta al no asistir a la celebración de los 58 años del PT, ya que goza de buena interlocución de los petistas. Que la jueza Federal Jovita Vargas le dio un respiro a Silvano Aureoles quien está citado para el 20 de agosto a presentarse ante las instancias judiciales, y que no existen indicios que adviertan que se cumplimentará una orden de aprehensión en su contra.
Son hechos noticiosos que muestran los enfoques e intereses en juego, ya que por una parte hacen referencia hacia apreciaciones que toman en cuenta los políticos y funcionarios, para mejorar su imagen en base a la agudeza que ofrecen los reporteros y columnistas.

En el segundo caso no se aportan los elementos suficientes, en lo referente a los delitos del mal uso de los recursos públicos que el propio gobernador Alfredo Ramírez Bedolla le ha hecho a Silvano, así como las investigaciones que el gobierno federal le hace a Silvano por ser parte del listado que ha sido dado a conocer por el gobierno de Trump en cuanto a temas más delicados.
La función social del periodismo es informar con veracidad y objetividad a la sociedad para que se valore de la mejor manera los hechos noticiosos. Las inercias de los viejos tiempos, en donde las iguales en la fuente, el chayote, son parte de los recursos que compensan los bajos salarios y utilidades de los medios de comunicación.
Esta vieja práctica no ha encontrado formas adecuadas para resolver estos graves problemas, y entonces se sigue la inercia de que el que paga manda. Así los que saben del manejo noticioso le invierten para manejar su imagen y crear una falsa visión de que son funcionarios honestos.

La limitación de no hacer campañas de propaganda electoral coloca a los candidatos, en las posiciones que pretenden en el poder judicial tanto estatal como federal, en un verdadero predicamento, al no poder dar a conocer sus perfiles y trayectoria profesionales para ganar el voto ciudadano.
Quedan supeditados a que la ciudadanía busque en las plataformas del IEM y del INE estos perfiles, para darse cuenta de quienes son los que compiten, lo cual en los hechos difícilmente lo hacen y por lo tanto no se cuentan con formas viables para conocerlos y así poder votar por las mejores opciones.

Ante la incapacidad de las instituciones electorales por dar a conocer eficazmente a los candidatos, y no realizar debates de calidad, que despierten el interés del electorado, no se puede pensar en altos porcentajes de votación, por lo que se espera tan solo un aproximado de un 10 por ciento.
Parte de la propaganda se ha dejado en manos de la buena voluntad de los medios de comunicación que de manera gratuita les conceden entrevistas, por lo que los candidatos han tenido que usar las redes y otras estrategias como llevar a votar directamente ese día a sus simpatizantes.

Los acordeones que señalan por quien o quienes hay que votar, son la ocupación central de los equipos de promoción del voto de los candidatos, ya que podrán llevar ese apoyo. Con todo y eso, muchos no seguirán las líneas partidarias, y otros como los adultos mayores pudieran confundirse con todo y los acordeones. El interés de ir a votar es el principal obstáculo.
Estas circunstancias promueven el acarreo de los votantes y prácticas nocivas como la compra de votos, tan comunes en los partidos políticos, bien sea por el pago directo por voto, o bien a través de los ofrecimientos negociados que, al triunfo de su candidato se puedan cobrar. Una elección dirigida, que al final queda en manos de la comisión calificadora.

Los montachoques es una práctica muy común del crimen organizado en la ciudad de México, y que hoy se está dando en esta ciudad de Morelia, para provocar accidentes y que se les paguen bien bajo presiones.
Los montachoques es un grupo bien organizado de criminales que provocan accidentes, y luego acuden en grupo a amenazar a los dueños de los vehículos tránsito y vialidad para les paguen el supuesto daño que les causaron.
Se supone que en este negocio involucran muchas veces a las autoridades de tránsito y vialidades, por lo que es muy importante que la ciudadanía denuncie si son del municipio o del estado, para evitar extorsiones y proceder en contra de las autoridades implicadas en estos delitos.
La ciudadanía ya es tiempo que aprenda a defenderse de manera más organizada y le ponga un alto a este tipo de delitos.

La renuncia del titular de Seguridad Publica del Ayuntamiento de Morelia, Alejandro González Cussi sin conocerse a ciencia cierta las causales, dejan en el rumor y suposiciones su salida, ya que las buenas relaciones con el Presidente Municipal continúan entre ambos.
La Seguridad Publica y el Tránsito Municipal en Morelia, siguen siendo puntos vulnerables del Ayuntamiento de Alfonso Martínez. El que elementos de una de estas corporaciones hayan sido exhibidos tomando michelladas, con las implicaciones que causan en las redes sociales son parte de sus deficiencias.
Se dedican a multar borrachitos y aplicar el alcoholímetro para obtener ganancias para el municipio, pero en el momento que se dan cuenta de la presencia de vehículos del crimen organizado se esconden de inmediato.
El programa de civilidad del “Uno en Uno” implementado en el gobierno municipal de Fausto Vallejo, no se ha retomado y los conductores lo olvidan cuando llevan urgencia, cuando ha demostrado su eficacia y las ventajas en el flujo vehicular. Requiere poner atención Alfonso Martínez en estos rubros.
