La Nueva Era de Acuario

Por: Eiamperi

El cambio es una de las palabras claves de nuestro tiempo. La gran mayoría de los seres humanos aspiramos a un mejor futuro. Queremos una mejor calidad de vida, salud, paz, amor, estar mejor preparados, y que exista menos violencia y más seguridad, es decir una vida mejor.

Cuando vemos guerras como la de Rusia y Ucrania, una economía mundial en crisis permanente, con altos índices inflacionarios y elevadas tasas de interés, los serios problemas del cambio climático y energético, la falta de agua, la pobreza extrema de muchos pueblos y las grandes migraciones en busca de seguridad y mejores condiciones de vida, percibimos una realidad conflictiva y un futuro incierto.

Sin embargo, Las grandes tradiciones de los pueblos y varias religiones han referido que en el futuro de la humanidad vendrá una era de paz, de justicia, de bienestar para toda la humanidad, una era de luz, la era del Acuario. Esta edad de oro, sin embargo, pareciera no llegar ni estar próxima, pero los poetas y creadores refieren que en las noches más obscuras es cuando mejor se ven las estrellas.

El nacimiento de Cristo marcó la Era de Piscis. La Era de Acuario astronómicamente inició el 21 de marzo de 1948, y se espera que en Acuario se reconozca la fraternidad de todos los seres humanos por encima de las diferencias religiosas que profesen, un tiempo de gran elevación espiritual, de acercamientos a gran escala para garantizar la vida en este planeta, y que sea la conciencia la que guie el quehacer del hombre para mejorar como seres humanos y avanzar como seres sociales.

Las Grandes Eras se deben al movimiento de la precesión equinoccial en la cual la tierra tarda 25 920 años en dar la vuelta completa en el círculo que se va dibujando cada año por ese movimiento de los equinoccios, movimiento aparente del sol en que cada 21 de marzo regresa con un desplazamiento en relación al punto de partida del año anterior, recorriendo un grado cada 72 años. Así que serán por lo menos 2160 años, para el despertar pleno de lasconciencias de los seres humanos.

El alto desarrollo científico y tecnológico abre una infinita posibilidad de herramientas que pueden ser utilizadas para resolver los graves y difíciles problemas de la humanidad. Ya es tiempo de darnos cuenta de la necesidad de aprender a conocer más nuestro mundo interior para despertar a nuestra espiritualidad, pero también de hacer una lectura más profunda de nuestra realidad externa para contribuir a su evolución.

El símbolo de acuario son dos líneas onduladas paralelas: paralelismo entre la ciencia y la religión. Hoy a un grado de la Era de Acuario, hay un despertar incipiente en que empezamos a sentir realmente nuestro planeta como la casa de todos. La necesidad de hacer cambios sustantivos que modifiquen y reviertan el daño causado a la tierra, con tanta producción de plásticos, sustancias químicas y otros contaminantes, que se requieren eliminar, se abre laoportunidad de limpiar nuestro planeta.

Es necesario intentar aprender a pensar ya desde la posición y visión de la Era Acuariana, quitarnos esos lastres y vicios tan arraigados de pensar bajo los esquemas de la inercia. Ya no quejarnos de todo y culpar a los demás, pensar de forma positiva. No se trata de crear polémica ni controversia con nadie, sino simplemente de que escuchar, reflexionar lo que se nos presenta y tomar lo que nos pueda servir.

Se requiere ir concretizando la honestidad con uno mismo, la congruencia, la praxis, la humildad, la sabiduría, el ejercicio soberano de la libertad, sin tabúes, ni dogmatismos. Comprender las enseñanzas espirituales. Cristalicemos el amor, la buena voluntad, el espíritu real de la hermandad, más allá de nuestros prejuicios religiosos y de dogmas diferentes.

Estamos asistiendo al nacimiento del mundo de la información y la cibernética. La sociedad del conocimiento se abre como una de las opciones humanas del futuro. La desmitificación y comprensión de los procesos religiosos y sociales es una gran tarea para esta etapa de inicio de la nueva era. Se trata de hacer la lectura de nuestra realidad con ojos acuarianos. Con visión acuariana.

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