Parte I

Elvira Martínez Salomón

 

Con la llegada de la compañía de Jesús a Sinaloa, en el año 1591, inician los Jesuitas la evangelización del grupos étnicos Yoreme Mayo, en Sinaloa, la misión Jesuita se fundaba en base a largas experiencias reunidas por la iglesia, tenían una explicita función disciplinaria, reeducación y aculturación de los originarios sometidos; los jesuitas les enseñaban las claves de la vida mediante los sacramentos católicos, encontrando siempre la resistencia de los pobladores originarios hacia la política colonial.

 

A 432 años después de la evangelización este grupo étnico continúa mostrando signos de resistencia, si bien es cierto que fueron colonizados y evangelizados y que sus ceremonias tienen una gran influencia católica, se destaca la amalgación de sus tradiciones, ritos y conceptos religiosos, factores que reflejan el sincretismo de su propia identidad. Este grupo étnico mantiene una lucha constante por conservar su cultura.

Es interesante ver cómo la continuidad de sus tradiciones entre mezclada con el catolicismo, lo llevan a cabo en su centro ceremonial, un elemento simbólico que refleja parte de su antigua organización social. Esto es una forma de resistencia que resalta la identidad del pueblo Yoreme Mayo.

Pueblo Yoreme Mayo

 

Se define al pueblo originario Yoreme Mayo, de acuerdo a la etnorregión, es una etnia que tienen su nacimiento en el norte de México, en estos lugares se tiene presencia de diferentes grupos, aun cuando son similares cada uno de ellos tiene su propia cultura.

 

Desde el punto de vista de los antropólogos, las regiones son de gran importancia, ya que delimitan la investigación en relación a un territorio que es relacionado a un contexto cultural, político y económico, regionalizando a la sociedad; históricamente los indígenas conocidos también con el término Yorem-Mem, (Yoreme –Mayo), han habitado la zona norte de Sinaloa y Sur de Sonora, donde construyeron su propio territorio, sin embargo al igual que todos los indígenas del país, han vivido el desplazamiento han sido desterritorializados, disminuidos por la política, el poder, la economía, y la religión, esto ha resultado en una dispersión de la etnia en el siglo XXI.

 

Esta etnia ha sido también marginada, explotada, excluida, ha vivido la discriminación, el racismo, sometidos en más de cinco siglos, que ha venido afectando fuertemente el desarrollo del pueblo originario. La mayor población Yoreme Mayo se encuentra en la región norte se Sinaloa sur de Sonora, en una región que se encuentra en una topografía desde el nivel del mar hasta las cumbres de las montañas màs altas de la Sierra Madre Occidental a unos 2,290 msnm, conformada por sierra, valles y costa.

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Las zonas indígenas presentan yuxtaposiciones por los intereses entre la cosmovisión de los pueblos originarios y actividades de megaproyectos preponderantemente económicas de los no indígenas (Korsbaek,2009).

 

En las etnoregiones se presentan grandes diferencias entre los diferentes usos de las tierras que los no indígenas no conciben de la misma forma que los indígenas, no comprenden el manejo de la tierra que en algunos casos al grupo de pueblo originario le representa lugares sagrados, tal es el caso que ilustra López, donde debido a la construcción y puesta en funcionamiento de la presa Luis Donaldo Colosio, también conocida como presa Huites, los pueblos originarios de Toros y Huites, fueron obligados a remover sus centros ceremoniales de una manera forzada, obligados a refundarse

en contextos urbanos, particularmente en el caso de la etnorregión Yoreme Mayo.

La organización básica de la etnoregión, es constituida por el grupo doméstico y la comunidad asociada a una etnoregión que posee una relación indio- tierra, con base actual en un minifundio de pequeña propiedad ó pequeña parcela ejidal.

 

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