José Juan Marin
Falleció Mario Vargas Llosa, a los 89 años, uno de los escritores mayúsculos, influyentes y reconocidos en el ámbito de la literatura actual. Fue parte fundamental del “Boom latinoamericano”, junto a figuras como Gabriel García Márquez, Julio Cortázar y Carlos Fuentes.
Su obra, marcada por una prosa elegante, un profundo compromiso con la libertad individual y una visión crítica de la sociedad latinoamericana, abarcó novelas, ensayos, teatro y periodismo.
Entre sus novelas más emblemáticas se encuentran: La Ciudad y los Perros, La Casa Verde, Conversación en La Catedral, La tía Julia y el Escribidor, La Fiesta del Chivo, La Guerra del Fin del Mundo y Travesuras de la Niña Mala. En ellas exploró temas como la violencia institucional, la corrupción, la sexualidad, el poder y la memoria histórica.
En 2010 fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura. También recibió el Premio Cervantes, el Príncipe de Asturias y múltiples doctorados honoris causa.
Hasta sus últimos días, Mario Vargas Llosa se mantuvo activo en la escritura y el análisis político, participando con artículos, conferencias y ensayos.
Para él, escritura y política siempre fueron dos caras de la misma moneda: la de la libertad individual. Por eso remató su discurso del Nobel recordando que “las mentiras de la literatura se vuelven verdades a través de nosotros, los lectores transformados, contaminados de anhelos y, por culpa de la ficción, en permanente entredicho con la mediocre realidad”.
La lectura, añadió, inocula la rebeldía en el espíritu humano: “Por eso tenemos que seguir soñando, leyendo y escribiendo, la más eficaz manera que hayamos encontrado de aliviar nuestra condición perecedera, de derrotar a la carcoma del tiempo y de convertir en posible lo imposible”.
