Soledad

Tranquilino González Gómez

 

Silencio que transforman sufrimientos

de huracanes, que destrozan muros

de emociones, agitadas por el viento de las culpas.

 

Ruego por la paz de los que se aman,

aquellos que buscan el misterio del regocijo,

trascendiendo formas de cuerpos enfermos.

 

Alegría de estar solo, en intimidad

con secretos de la inconsciencia, temores

que se redimen por la luz para volverse poderío.

 

Estar en la profunda soledad,

para conocer al Dios interno que se revela

en la magia de ser el emperador de su propio amor.

 

Sentir el devenir del tiempo, contando

las respiraciones que transmutan la obscuridad del ego,

para limpiar la basura de fétidos olvidos.

 

Divina Soledad

toco tu parte obscura de noches sin sueño,

con días en casa para orar la muerte de palabras en tinieblas. 

 

Te bautice con otro nombre desconsuelo.

Melancolía fue el aderezo para cocinar

la tranquilidad de apaciguar mis demonios.

 

La soledad es una gota de silencio.

Parar la vida para hacer del miedo

el guerrero que conquista la certeza de sus pasos.

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