17 al 25 febrero 2024

Leandro Espino Córdova, Cronista de Araro

 

Precisar la fecha del inicio de la celebración de esta Fiesta en honor del Señor de Araró, no es posible. Como tantas otras cosas que giran a su alrededor, se pierden en la oscuridad del tiempo.

Sabemos que se celebraba en la segunda semana de Cuaresma. Periodo del Año Litúrgico de la Iglesia Católica que es variable, lo cual hace que también la Fiesta (como la llamamos nosotros, sin más) sea variable.

¿Por qué se escogió esta segunda semana de Cuaresma?  Sobre todo, si se sabe que es un tiempo de penitencia, de ayuno y sacrificio. De algún modo se tuvo que pensar que una celebración así, con la expansión que iba teniendo la devoción a la Imagen, en el tiempo de Cuaresma era inadecuada o impropia. Al parecer no se previó tal inconveniente y pronto llegaron las consecuencias desagradables.

Suponemos que la festividad nació como algo netamente religioso. Pero la fama del Señor crecía y, por lo tanto, la atracción de más gente fue también creciendo. La gran afluencia de personas empezó a generar otro tipo de necesidades y de atracciones como: músicos, juegos de azar, juegos de otros tipos, comerciantes que ofrecían sus productos, peleas de gallos…etc.

Empezó la lucha entre lo religioso (representado por los obispos y sacerdotes) y lo profano (representado por comerciantes y demás persona que ofrecían diversión diversa).

 

Lógicamente imperó, se impuso el criterio de la autoridad eclesiástica, cuya visión era muy estrecha y dominaban todos los ámbitos de la vida social. Entonces la Fiesta se prohibió por los excesos que se cometían durante la celebración.

Era un 30 de marzo de 1805. Decía el Decreto: “… la absoluta prohibición…y el traslado de la Imagen antes de la primera semana de Cuaresma a la iglesia parroquial de la cabecera (Zinapécuaro), en donde se conserve hasta pasada la Pascua de Resurrección.”

La Fiesta del Señor de Araró pues se suprimió en el pueblo de Araró. La Fiesta se traslada a Zinapécuaro. No tenemos referencias de cómo se desarrollaba la Fiesta en esta época. Podemos imaginarnos la algarabía, el gran número de personas, los gritones, los oferentes de velas y de milagros, los vendedores, los comerciantes que aprovechaban para vender sus productos, gran variedad de juegos, entre ellos los de azar, peleas de gallos…

 

Todo esto hizo que se repitiera y, en grado mayor, lo que se hacía en Araró. Por lo que juzgando la Autoridad Eclesiástica que era tiempo de cortar de raíz la causa de todos estos desmanes y extravíos, llegó a la conclusión siguiente:  “La prohibición para la Fiesta de Araró seguía en pie. Ahora esta prohibición se extendía para Zinapécuaro. Por ningún motivo ni pretexto se permite que se ejecuten en ninguna parte del distrito, pues quedan en todo abolidas absolutamente y para siempre…”   Era el 30 de Enero de 1817.

 

Seis años más sin Fiesta o sea hasta 1823. Año en que se reanuda “a insistencia del Ayuntamiento Indígena y de todo el vecindario”. No sin antes firmar algunas condiciones a las que se comprometen autoridad local y pueblo. En realidad, la Fiesta se reanuda hasta el año 1824, pues el permiso llegó tarde y ya no se pudo organizar la Fiesta.

Desde este año 1824, la Fiesta se ha celebrado año con año. Lógicamente su celebración ha ido evolucionando tomando diversos matices a través del tiempo.  Pero debemos de reconocer que en el fondo está la motivación fundamental que inició esta fiesta: la fe en el Cristo de Araró. Hecho que no podemos negar, aunque la idea de esa fe sea discutible.

Es LA FIESTA. Así nada más y punto.

 

 

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