“Las casas del cargo de las Vírgenes de Guadalupe en los barrios de la comunidad indígena

de San Miguel Charo, Michoacán”

Parte III

 

Jaqueline Cortés Cortés. Escuela Nacional de Estudios Superiores.

Universidad Nacional Autónoma de México, Unidad Morelia/

Museo Casa Natal de Morelos, Secretaría de Cultura del Estado de Michoacán.

Fig.1 Mapa del marquesado del Valle de Oaxaca, sus catorce villas con los enlaces a los puertos más importantes de la Nueva Españavii.
Fig.1 Mapa del marquesado del Valle de Oaxaca, sus catorce villas con los enlaces a los puertos más importantes de la Nueva Españavii.

En lo civil, Charo fue parte del Marquesado del valle de Oaxaca desde 1564, como una de las 14 villas marquesanas y como tal fue cabecera del corregimiento de indios del mismo nombre hasta la disolución de ese señorío español en 1821, consumada la Independencia de México.en 60% del territorio que conformaba el corregimiento de Charo, en el presente corresponde al espacio geográfico del municipio del mismo nombre que se localiza al norte del estado de Michoacán, México. Limita al norte con las municipalidades de Tarímbaro y Álvaro Obregón, al este con Indaparapeo; al sur con Tzitzio y al oeste y suroeste con Morelia. Se encuentra a 15 km de la capital del estado por la carretera Morelia-Charo-Maravatío. La villa, cabecera municipal y parroquia de este municipio se denomina San Miguel Charo, y está ubicada a 19°45′ de latitud norte y 101°02’50» de longitud oeste del meridiano de Greenwichviii.

La actual parroquia de San Miguel Arcángel Charo, es parte del Arzobispado de Morelia, en la foranía No. 8, dependiente del curato moreliano de San Antonio de Padua. Tiene por jurisdicción y para su administración eclesiástica, el templo y los espacios del antiguo convento agustino de la villa además cuatro barrios y sus capillas fincadas sobre sus respectivos vestigios coloniales: San Juan Bautista, Santo Santiago, capilla de los apóstoles San Pedro y San Pablo y la de San Bartolomé.

En los barrios que quedaron deshabitados en tiempos pasados, en los recientes se han repoblado y construido nuevas capillas: La Sagrada Familia de Canoas, la de Guadalupe en el barrio del Pedregal, Santa Mónica y San Judas Tadeo.

Desde la segunda mitad del siglo XVIII y hasta el primer tercio del XX -en Charo como a muchos lugares de Michoacán y México– se vivieron importantes sucesos en un convulso periodo de guerras intestinas, despojos de bienes comunales, desmembramiento de la iglesia católica como institución, cuyos perjuicios en lo material se reflejaron en la afectación a su patrimonio edificado y artístico.

Fig. 2 Altar de la virgen de los barrios de San Juan y Santiago Apóstol con sus “reliquias”, ofrendas bendecidas por la presencia de la virgen. Fotos: P. Jaqueline Cortés, 2018.
Fig. 2 Altar de la virgen de los barrios de San Juan y Santiago Apóstol con sus “reliquias”, ofrendas bendecidas por la presencia de la virgen. Fotos: P. Jaqueline Cortés, 2018.

 

Fig.3 Detalle de la Virgen del Cargo de Santiago y San   Juan.Óleo sobre tela  y  tabla.
Segunda mitad del siglo
XVIII	con retoques		del
XIX.	Foto: Miguel A. Méndez, 2019.
Fig.3 Detalle de la Virgen del Cargo de Santiago y San Juan.
Óleo sobre tela y tabla.
Segunda mitad del siglo
XVIII con retoques del
XIX. Foto: Miguel A. Méndez, 2019.

 

Fig.4 Exvoto antiguo obsequiado ofrendado a la virgen del cargo de Santiago. Foto: Miguel A. Méndez, 2019.
Fig.4 Exvoto antiguo obsequiado ofrendado a la virgen del cargo de Santiago. Foto: Miguel A. Méndez, 2019.

La desamortización de bienes de la iglesia, la Ley Lerdo de Tejada, la Guerra Religionera de los años 70´s del siglo XIX y la Guerra Cristera ya en el siglo XIX, se vivieron como intensos avatares en la historia del poblado cabecera del municipio. Durante estos episodios se destruyeron o dejaron en ruinas ocho de las doce antiguas capillas que tenía la villa. En especial siete que se sostenían a devoción de ciertas familias (¿capillas de linaje?), no sobreviviendo más quealgunas de las imágenes que se llevaron para su culto a los cuatro templos titulares de los barrios.

Pero en especial trataremos sobre la tradición en torno a dos imágenes altamente significativas para la comunidad que, a diferencia de otras, no fueron llevadas a ninguna capilla de barrio para su culto, sino que se convirtieron en objeto de gran devoción fuera de los espacios controlados directamente por la iglesia y que se sostienen a partir de sistema de cargos religiosos comunitario.

Respecto a las imágenes religiosas, nos referimos a dos pinturas de la Virgen de Guadalupe, realizadas en técnica de óleo sobre tela, sobre tabla, cuyas características estéticas las sitúan entre los siglos XVII y XVIII con intervenciones en el XIX. Cada una de estas dos Guadalupanas es resguardada y venerada por dos de los barrios antiguos del poblado. Es decir, una virgen está bajo el cuidado de los barrios de San Juan y Santiago; y la otra bajo el resguardo del barrio de los apóstoles San Pedro y San Pablo y el barrio de San Bartolomé.

 

La alternancia es uno de los códigos más importantes en la transición anual de las vírgenes, por ejemplo: La virgen de los barrios de San Juan y Santiago, un año está en una casa del barrio de San Juan y al siguiente en una del barrio de Santiago.

La familia que recibe en su casa la imagen debe estar encabezada por una pareja de esposos casados por la iglesia católica: un mayordomo y una mayordoma. La casa receptora se prepara con meses de anticipación para recibir a la virgen, y la mayoría de las veces llegan a construir capillas domésticas permanentes para la estancia anual del cuadro de las vírgenes en su respectivo nicho de madera con andas y para que después de su partida continué su uso religioso, respetado como lugar sagrado y en muestra de que ahí radicó por un año la “Reina del Cielo”.

La devoción por la virgen de Guadalupe, parece llegó a los conventos agustinos de Michoacán al mismo tiempo que ellos entraron en estas tierras. Según el cronista agustino del siglo XVIII, fray Mathías de Escobar, la primera imagen de la virgen mexicana fue traída por los evangelizadores fray Juan de San Román y fray Diego de Chávez, a la cual le levantaron altar en el convento de Tiripetío (años1537-1550). Este fue el primer convento agustino en Michoacán y primer colegio de estudios mayores de la provincia. El cronista barroco escribe que en su época aún se encontraba en dicho monasterio.

La imagen pintada al temple sobre manta del convento de San Juan Bautista Tiripetío, nos dice el cronista (con un poco de exageración quizá), que emulaba a la del Tepeyác.ix En la actualidad esta pintura aún existe en un altar lateral de la antigua iglesia, declarando su belleza pictórica y su antigüedad. Aunque no podríamos asegurar que es el mismo lienzo que nos señala Escobar en su historia.

En cuanto a la doctrina de San Miguel Charo Matlaltzingo, se ha rastreado la devoción guadalupana, encontrando su vigencia en la segunda mitad del siglo XVII; pues a partir de la década 1670 ya los indígenas pirindas celebraban su fiesta cada 12 de diciembre. En concreto encontramos sus registros a partir de 1673 sin faltar la celebración en ninguno de los años subsecuentes.

 

Un óleo de hermosa factura de la segunda mitad del XVII y gran formato, aún se venera, igualmente en un altar lateral de la iglesia parroquial de Charo, quizá este sea el mismo al que se le dio culto desde la época novohispana.

Respecto a las imágenes guadalupanas itinerantes entre los barrios de la Villa de San Miguel Charo, es difícil saber su procedencia no habiéndose encontrado hasta el momento registros históricos. Sólo se deduce lo que la propia manufactura de las mismas, con sus huellas del tiempo, declaran.

El sistema de cargos, los rituales, los protocolos que rigen a los mayordomos de las vírgenes y los calendarios de celebraciones que les obligan al aceptar el cargo son de una manera muy sintética los siguientes, con algunas variaciones de un par de barrios a otro, por lo cual para ejemplo nos basaremos primordialmente en las costumbres que se siguen en el “Cargo de la virgen” de los barrios de Santo Santiago San Juan Bautista:

 

Fig.1 Mapa del marquesado del Valle de Oaxaca, sus catorce villas con los enlaces a los puertos más importantes de la Nueva Españavii.
Fig.1 Mapa del marquesado del Valle de Oaxaca, sus catorce villas con los enlaces a los puertos más importantes de la Nueva Españavii.

 

En lo civil, Charo fue parte del Marquesado del valle de Oaxaca desde 1564, como una de las 14 villas marquesanas y como tal fue cabecera del corregimiento de indios del mismo nombre hasta la disolución de ese señorío español en 1821, consumada la Independencia de México.

Un 60% del territorio que conformaba el corregimiento de Charo, en el presente corresponde al espacio geográfico del municipio del mismo nombre que se localiza al norte del estado de Michoacán, México. Limita al norte con las municipalidades de Tarímbaro y Álvaro Obregón, al este con Indaparapeo; al sur con Tzitzio y al oeste y suroeste con Morelia. Se encuentra a 15 km de la capital del estado por la carretera Morelia-Charo-Maravatío. La villa, cabecera municipal y parroquia de este municipio se denomina San Miguel Charo, y está ubicada a 19°45′ de latitud norte y 101°02’50» de longitud oeste del meridiano de Greenwichviii.

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