Benito Juárez, el Gobierno actual y ¿la libertad de culto?

Yunuen Farías Estrada

“Los gobiernos civiles no deben tener religión, porque siendo su deber proteger la libertad que los gobernados tienen de practicar la religión que gusten adoptar, no llenarían fielmente ese deber si fueran sectarios de alguna.”

A partir de una de las frases célebres del Benemérito de las Américas e imaginando el supuesto de ¿Qué haría el Beni (pa’ los compas) en estos tiempos gubernamentales?

Fue hace 163 años desde que el Benemérito de las Américas proclamo las Leyes de Reforma, en las cuales estipulo la división Iglesia – Estado, puesto que aquella época, era la clerecía quien tenía el poderío social, estipulando las leyes y normas reguladoras de esa época.

En tiempos actuales ya es normal observar a los gobernantes, a diputados y a cualquier servidor público asistiendo a misa, llevando a eventos públicos a algunos sacerdotes para bendecir los lugares nuevos, estar en contra del aborto justificándolo con su ideología católica y algo sumamente preocupante, pero bien visto, es que tomamos nuestras vacaciones de acuerdo al calendario católico.

Es por ello que surge la duda de ¿Qué haría don Beni en estos tiempos tan rebuscados? y es que, no podemos hablar de la antigüedad o sea sus tiempos, debido a que, en ese momento, todo era autoritarismo religioso, lo cual lo llevó a realizar sus reformas de la “separación iglesia- estado”

Don Benito Juárez, en tiempos actuales sería visto como un provocador; el activista que se encuentra redactando la libertad de culto para que cada ciudadano eligiera libremente sobre sus vacaciones, de acuerdo a la diversidad de religiones; castigando de manera rígida a todos aquellos que discriminen a otros, por tener una religión distinta; estaría impulsando una materia en las escuelas de todas las religiones del mundo para ser más empáticos y responsables para con los demás.

El Benemérito estaría hablando sobre el aborto legal y seguro, con bases científicas, y criticando a todos y todas aquellas que imponen su religión ante el Derecho, el cual se supondría que es libre de pensamiento religioso, la moralidad religiosa y por obvias razones no tendría cabida en los Derechos Humanos.

Señor Don Beni erradicaría la religión, pero siempre respetando la libertad de creencias, si algo dejó en claro, es lo consciente que fue el momento de separar la ley, del autoritarismo eclesiástico sin castigar a la iglesia, siempre fue claro en decir que la gente podía creer en lo que quisiese, pero esto no debía estar ligado a la toma de decisiones dentro del Estado.

Y, al final del día, de eso se trata, respetar a todos a nuestro alrededor y dejar la moralidad religiosa a un lado. No abandonarla, porque tenemos un libre albedrío, podemos pedirle a alguien algo o por otro alguien, podemos ser conscientes de todo a nuestro alrededor y orar por ello, podemos amar y vivir de manera hippie, podemos creer hasta en la astrología y guiarnos por los astros, sin que nadie se burle de nuestras creencias, y es que todos los seres humanos necesitamos… creer en algo.

Es por lo anterior que no podemos imponer nuestra religión, sea cual sea, a un mundo diverso, multicultural, en este mundo cambiante y emergente de nuevas necesidades, al mundo donde cada día gritamos por ¡RESPETO!, sin olvidar así, que “El respeto al derecho ajeno, es la paz”.

 

 

 

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