Luis Girarte Martínez
Retorno
Lo único que pesa
es el gasto infructuoso de los años.
Como monedas de oro acuñadas
sobre el yunque del tiempo.
La fragua calcinó todos los sueños.
Y un baúl de locuras
atesoró recuerdos como si fueran pájaros.
No tengo una señal para decir que traigo
alta la frente
y el corazón gastado.
Sólo una cicatriz casi borrada
por el agua, la arena y la piedra
de los pueblos, aun inconquistados.
Sólo una cicatriz,
costra de aquel dolor que doblegó mi cuerpo
hasta sentir el polvo entre los labios.
Sólo una cicatriz a la altura del pecho
donde se dice que saltan los veneros
del último placer sacrificado.
