Piénsalo tres veces

Despertar la pasión por aprender

Francisco Javier Rauda Larios


Es necesario aprender lo que necesitamos y no únicamente lo que queremos”.

Paulo Coelho

Antes de comenzar el presente artículo, debo resaltar el hecho de que ya he escrito con anterioridad acerca del aprendizaje, sin embargo, en esta ocasión, lo abordaré desde una perspectiva diferente.

Mencionaré, también, a manera de introducción, si es que un artículo  puede llevar introducción, el hecho de que hace algunos años, no muchos, tuve el honor y gusto de ser invitado como conferencista a un coloquio organizado por la Secretaría de Educación en el Estado de Michoacán y tuve a bien nombrar la conferencia con el título del presente artículo.

Ahora sí, entro en materia.

La capacidad de aprender es uno de los dones más valiosos de la humanidad.

Desde el momento en que nacemos, estamos programados para explorar, preguntar y descubrir el mundo que nos rodea. Sin embargo, a medida que crecemos, muchas veces esta curiosidad innata se ve apagada por sistemas educativos demasiado estructurados, presiones sociales o una percepción errónea de que aprender es una tarea tediosa.

Con base en lo anterior, recuperar y cultivar la pasión por aprender es esencial para el crecimiento personal y colectivo.

Por lo cual, es mi intención, amigo lector, invitarlo a explorar juntos los que, para mí, son los cuatro pilares fundamentales para despertar, y mantener, la pasión por aprender: La curiosidad, la creatividad, la perspectiva y la mente abierta.

La curiosidad es el catalizador del aprendizaje. Es ese impulso natural que nos lleva a preguntar: ¿por qué?, ¿cómo? y ¿qué pasó?

Sin curiosidad, el aprendizaje pierde su chispa y se convierte en una mera acumulación de información. Para fomentar la curiosidad, es necesario crear entornos que valoren las preguntas tanto como las respuestas. En lugar de penalizar el error, debemos verlo como una oportunidad para descubrir algo nuevo. Además, es crucial promover una mentalidad de exploración, donde el deseo de entender el mundo sea más importante que cumplir con expectativas externas.

Un ejemplo claro de cómo la curiosidad puede transformar el aprendizaje es la vida de grandes científicos e inventores. Albert Einstein, por ejemplo, confesó que no tenía talentos especiales, excepto una curiosidad apasionada. Fue esta curiosidad la que lo llevó a desafiar las nociones establecidas y revolucionar nuestra comprensión del universo.

Dato curioso, ¿sabe usted cuál es el único animal sobre la faz de la tierra que no puede brincar? O ¿Cuál es la palabra más larga en español?

Y, sabía, apreciable lector, que es imposible hacernos cosquillas a nosotros mismos.

Por su parte, la creatividad no solo trata de la expresión artística; también es una herramienta poderosa para el aprendizaje. La capacidad de conectar ideas aparentemente inconexas, de imaginar soluciones innovadoras y de reinterpretar conceptos tradicionales es clave para profundizar el conocimiento. La creatividad permite que el aprendizaje no se limite a la memorización, sino que se transforme en una experiencia significativa y personal.

Fomentar la creatividad requiere espacios donde las personas se sientan seguras para experimentar y equivocarse. Esto implica desafiar las estructuras tradicionales de enseñanza que priorizan las respuestas correctas sobre el proceso de exploración. Incorporar actividades como el pensamiento de diseño, las tormentas de ideas y la resolución de problemas reales puede hacer que los estudiantes, tanto jóvenes como adultos, desarrollen una relación más dinámica con el aprendizaje.

Ejercicio de creatividad:

Imagine que es usted jardinero y le asignan la tarea de diseñar un jardín con cinco filas de cuatro árboles cada una; pero solo cuenta con diez árboles para llevar a cabo la tarea. ¿Cómo lo haría?

Por otro lado, el aprendizaje tiene el poder de transformar nuestra perspectiva sobre el mundo y, a su vez, la nueva perspectiva nos lleva a ver y entender el mundo de manera diferente.  Cada nueva habilidad adquirida o conocimiento descubierto nos ofrece una forma diferente de entender nuestra realidad. Cambiar de perspectiva no solo nos hace más sabios, sino también más empáticos y comprensivos con los demás.

Para ampliar la perspectiva, es fundamental buscar experiencias diversas y exponernos a nuevas ideas. Esto incluye leer libros de diferentes géneros, aprender de culturas distintas, escuchar opiniones contrarias y, en general, salir de nuestra zona de confort. Al hacerlo, no solo aprendemos más sobre el mundo, sino que también sobre nosotros mismos. Por ejemplo, el aprendizaje de un nuevo idioma no solo nos enseña palabras y gramática, sino también una nueva forma de ver la vida y de comunicarnos con los demás.

Imagine en este momento el famoso vaso con agua hasta la mitad de su tamaño.

Pregunta: ¿Ve usted el vaso medio lleno o medio vacío?

 

Independientemente de su respuesta, la verdad, es que el vaso siempre está lleno, tiene la mitad de agua y la mitad de aíre.

¿Lo había usted, mi querido lector, visto desde esa perspectiva?

Finalmente, tener una mente abierta es crucial para mantener la pasión por aprender a lo largo de la vida. Una mente abierta nos permite cuestionar nuestras creencias, aceptar y ver las críticas desde una perspectiva constructiva, así como estar dispuestos a cambiar de opinión cuando se nos presentan nuevas evidencias.

En un mundo en constante cambio, esta actitud es indispensable para adaptarnos y prosperar.

Cultivar una mente abierta implica reconocer que nunca sabemos todo y que siempre hay algo más por descubrir. También significa abrazar la incertidumbre y ver los desafíos como oportunidades para crecer. Una persona con mente abierta no teme enfrentarse a ideas complejas o desconocidas; al contrario, las busca activamente como parte de su viaje de aprendizaje.

Resumiendo.

Despertar la pasión por aprender es un viaje continuo que requiere curiosidad, creatividad, perspectiva y una mente abierta. Estos pilares nos permiten no solo adquirir conocimientos, sino también disfrutar del proceso de aprendizaje y aplicarlo de maneras significativas.

En un mundo donde el conocimiento es más accesible que nunca, es vital recordar que aprender no es solo una necesidad, sino un privilegio.

Al cultivar nuestra pasión por aprender, no solo mejoramos nuestras propias vidas, sino también contribuimos al progreso de la sociedad.

Esperando que nuestra curiosidad y pasión nos lleven siempre hacia ello, le dejo estas elocuentes palabras de Carl Sagan:

«En alguna parte, algo increíble está esperando ser descubierto».


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