Miriam A. Ruiz.

 

 Del corazón del gran silencio

brota la vida incesante.

¡Oh peregrino!

Cansado en un país extraño,

te unes al infinito mar de luz cósmica,

ya no importan los trajes que vistas,

regresas al manto sin costuras.

Joya que flota libre de bruma,

sin vestiduras ni formas,

libre de limitaciones, de dolor,

y de espejismos;

sin pensamientos ni emociones.

Donde todo es silencio y vacío,

un vacío donde está todo,

donde está la luz del Cristo.

No te hayas solo,

la hueste de Maestros Ascendidos

de la gran Hermandad Blanca

te acompañan, te guían y

te muestran la luz, el amor y

la sabiduría que buscas.

Ves en el espejo del cosmos

fragmentos de existencias viejas,

segundos en la eternidad del alma.

Sigues tu camino y te unes al todo,

vas a donde la vida te lleva.

¡Oh, peregrino!

ya no importa los trajes que vistas,

regresas al manto sin costuras.

20/12/25

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