Por: Gerardo Sixtos López
Preparando mi entrega para esta semana me entero de manera sorpresiva para mí, que nuestro Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México se encuentra en el centro informativo por dos noticias, por demás paradójicas, la difusión por parte del comité encargado de seleccionar el recipiendario del Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2025 recayendo en el citado museo y la segunda noticia de que éste, se encontraba cerrado, junto con otros, por asuntos administrativos respecto a la seguridad de los mismos.
Este segundo asunto queda al cargo de las autoridades, quienes deberán de resolver a la brevedad este entuerto, por el contrario decidí que lo relativo al Premio Internacional de gran calado y que prestigia a los mexicanos debería ser motivo para comentarlo con ustedes en esta entrega.
De acuerdo con la información oficial, el premio es concedido desde 1986 a aquella persona o personas o institución cuya labor haya contribuido de forma ejemplar y relevante al entendimiento y a la convivencia en paz entre los seres humanos, a la lucha contra la injusticia, la pobreza, la enfermedad, la ignorancia o a la defensa de la libertad o que haya abierto nuevos horizontes al conocimiento o se haya destacado también de manera extraordinaria, en la conservación y protección del patrimonio de la humanidad.

Con el ánimo de contextualizar sobre la importancia de los premiados aporto algunos ejemplos: Los tres primeros galardonados fueron en 1986 la Vicaria de la Solidaridad, organismo de derechos humanos de la iglesia católica, en 1987, el Distriro de Villa el Salvador, distrito de la provincia de Lima y en 1988 fue otorgado a un organismo internacional dedicado a la conservación de los recursos naturales UICN; se destacan también celebridades como Stephen Hawking, Yehudi Menuhim y Matislav Rostropovich o en 2022 el Arquitecto Shigeru Ban, también organizaciones como Médicos sin fronteras, Unicef y Manos Unidas. Para la edición 2025 de este premio se ha recibido la noticia internacional que recaería en el Museo Nacional de Antropología (MNA) de la Ciudad de México.
Al investigar sobre la naturaleza del museo y sus intenciones, encontramos que fue concebido como espacio de reflexión sobre la herencia indígena de la nación mexicana, el MNA está considerado uno de los museos más importantes de Latinoamérica y un referente global en el estudio de la humanidad, debido a su compromiso con la divulgación, la investigación y la preservación del patrimonio cultural.

Además, mantiene una relación estrecha con España y la cultura española, ya que en sus salas se encuentran también objetos del período virreinal que reflejan la fusión de las culturas indígena y española y la relación bidireccional que históricamente se estableció entre estas, nutriéndose y enriqueciéndose mutuamente.
De acuerdo con la información del museo, con más de veinte salas y de cuarenta y cinco mil metros cuadrados de construcción —treinta mil de exposición—, el MNA es el museo más grande del país. En sus cerca de seis décadas de existencia sus colecciones han alcanzado las doscientas cincuenta mil piezas de todo México, de las que se exponen alrededor de ocho mil.
El diseño y construcción del MNA en 1964 estuvo al cargo del Arq. Pedro Ramírez Vázquez como Director General del Proyecto de Construcción e Instalación del Museo, coordinando a un grupo interdisciplinario de ingenieros, constructores, museógrafos, lingüistas, arqueólogos, y artistas identificados con los valores identitarios de la época posrevolucionaria,
Sin duda alguna podemos afirmar que el museo es el resultado o el crisol de las grandes inteligencias de la época que sumaron esfuerzos para hacer el gran recinto de la cultura nacional por medio de la ciencia, el arte, las humanidades y la cultura. Desde el punto de vista museográfico arquitectónico fue un proyecto que revoluciono la manera de concebir un museo desde una perspectiva más viva, más dinámica que propicia una experiencia diferente de aquellos que promueven el distanciamiento con el pasad; el MNA, propone una experiencia donde el propio museo es protagonista, contrario a la idea de ser un contenedor neutral.

Al estar organizado, el museo, con un partido general de diversas salas colocadas alrededor de un patio central, permite que el visitante decida optar por un recorrido lineal tradicional o tomar la posibilidad de recorrer solo las salas que sean de su interés o por otro lado queda la posibilidad de hacer su propio guion de visita de acuerdo al tiempo e intereses específicos, este concepto revoluciono la organización de los museos modernos.
Como ya se comentó, la museografía implico, además de la riqueza de las colecciones, a creación de maquetas, la reproducción de escenas de las diversas culturas, acompañada de esculturas y murales de diversos artistas de renombre internacional, hicieron del museo un gran artefacto de la cultura nacional.
Honor y larga vida al galardonado por el Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2025: el Museo Nacional de Antropología, esperando que pronto vuelva a abrir sus puertas para disfrute del pueblo mexicano y de nuestros visitantes extranjeros.
