EL RETO DE GOBERNAR MICHOACÁN

José Juan Marín

El gobierno es algo más que un concepto constitucional, algo más que una investidura y mucho más que un conjunto de símbolos.

El gobierno es de personas y de acciones concretas, y debe hacerse sentir con decisiones, con obras y acciones en el imaginario colectivo.

Casi siempre, los gobiernos que tienen dos beneficios: por un lado, el “bono democrático” de su legitimidad de origen, y por otro “el beneficio de la duda” que les brinda la sociedad.

Lo que se ocupa es que los gobiernos, cualquiera que este sea, sean fieles al mandato popular que los eligió y se sitúen a la altura de las expectativas que provocaron en la sociedad.

Desde luego que no es fácil gobernar Michoacán, pero un buen gobierno en los diferentes niveles, tiene que ser obra de talento y sensibilidad, de visión y capacidad de operación política.

Observo cinco asignaturas para Michoacán, y que son fundamentales para responder a los retos de gobernar al Estado y los municipios; y darle resultados concretos a la gente.

El primero de ellos es ser fiel a la grandeza histórica de Michoacán, pero no para hundirse en el pozo de una nostalgia estéril ni para vivir del recuerdo, sino para ponerle empuje y entusiasmo a cada una de las decisiones de gobierno y construir un presente en el que se vea que algo aprendimos del pasado.

Ser fiel a la historia es estar dispuesto a construir un presente de grandeza en beneficio de todos.

La segunda cuestión es hacer bien hoy lo que se haya hecho mal en el pasado: valorar y premiar el talento y la creatividad de los michoacanos; estar al pendiente de atender las iniciativas y reclamos de los empresarios del Estado; darle a ganar a los michoacanos en todas las ramas de la industria, hacer obra pública con michoacanos y llevar a Michoacán en la frente como una primera conciencia y una segunda piel.

El tercer asunto es reactivar la economía y generar riqueza, pero no para engordar el barril sin fondo de las élites, sino para llevar desarrollo y dignidad a la gente con la que el gobierno tiene una deuda histórica.

No es sano generar una comunidad de redes clientelares, ni hacer del michoacano un esclavo clientelar de intereses oscuros. Lo que conviene es crear una ciudadanía despierta y una sociedad de michoacanos dignos a partir del estudio, el trabajo, la igualdad de oportunidades y el emprendimiento.

La cuarta cuestión es resolver el tema de corrupción e impunidad que tanto ha dañado a la función pública, y no sólo frente al pasado reciente sino frente al pasado lejano. Combatir la corrupción, y combatirla en serio, no es sólo un asunto de principios, sino de voluntad política en la aplicación de la ley.

La quinta asignatura es resolver el problema de inseguridad que tiene arrodilladas a grandes regiones en nuestro Estado, pero no con estrategias que ni son serias ni dan resultados, sino a través del empleo a fondo de las fuerzas armadas en la erradicación del crimen, porque las víctimas de la delincuencia, los desplazados de Tierra Caliente y las familias que han perdido su patrimonio frente a los hampones, necesitan y demandan una respuesta urgente de los poderes públicos del Estado.

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