Mario Ensástiga Santiago


En realidad la celebración del quinto año del triunfo electoral de AMLO del pasado primero de julio en la CDMX, fue un informe de gobierno adelantado, no deja de ser una comprobación más de la extraordinaria capacidad de convocatoria y movilización social y política, desde que conocemos a nivel nacional a AMLO.

Han sido más o menos 73 concentraciones en el Zócalo de la CDMX, que ha convocado y en no pocas ocasiones  abarrotado, no sólo el Zócalo de la capital sino en buena medida  el Centro Histórico; acciones desde el fraude electoral de 1991 en Tabasco que provocó la marcha del Éxodo por la Democracia y el respectivo plantón citadino y las varias concentraciones en torno al  plantón de 47 días en el Zócalo y Paseo de la Reforma por el fraude en las elecciones por la presidencia de la República del 2006.

La intervención de AMLO del primero de julio me deja en claro que pese a todos los pesares en lo general la 4t está ruta, el recuento de las obras más importantes y otras acciones de gobierno las conocemos, lo nuevo es que se asegura que habrá cumplimiento de otras importantes acciones de gobierno antes que termine el sexenio obradorista.

Más allá del dejo triunfalista, no dejan de ser más positivos que negativos los resultados; por ejemplo: no se ha desatado tan agresivamente como en otros sexenios la devaluación e inflación, de alguna forma se han mejorado los ingresos de las familias e inclusive los banqueros se han beneficiado de manera importante, se ha incrementado el número de asegurados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Continúan las inversiones privadas nacionales e internacionales. Ha mejorado la industria de la construcción tan importante en la economía nacional. México es uno de los tres países con menos desempleo; las remesas accienden a más de 60,000 millones de pesos; la deuda pública no ha crecido desmesuradamente porque no se han pedido más créditos a la banca internacional, tan frecuente en otros gobiernos; todo ello gracias al combate a la corrupción y otras políticas compensatorias, que si bien es cierto van marchando, aun falta mucho camino por recorrer.

Por la vía de los hechos se han desvanecido los malos augurios neoliberales de que México con AMLO entraría en una fase terriblemente catastrófica; por fortuna se diluye la posibilidad de que las corcholatas se dividan y una se vaya a ser la candidatura de la oposición; los intensos recorridos que hacen por el páis, ciertamente son sin contenidos programáticos, son mediáticos y prácticamente sin trabajo territorial de base.

Lo más importante ahora, es posicionar lo más fuertemente posible en el imaginario social, los nombres de cada participante para en primer lugar ganar las encuestas y el proceso global de la candidatura de Morena y la Coalición de Juntos Hacemos Historia a la presidencia de la República, ya que habrá tiempo para hacer propuestas del programa de gobierno 2024-2030.

En efecto las grandes tareas de la 4t, no están concluidas, se ha avanzado en el ámbito federal, no así en los estados y municipios, aún hay muchas tareas más por hacer, hay serios problemas de gobernabilidad en el país, particularmente ahora en Chiapas y Michoacán; los ingresos municipales han caído, esperemos que en los próximos meses no vayan a tener problermas del pago de la nómina y los aguinaldos de fin de año como en recientes ocasiones, es posible que entre en su auxilio el proyecto de estabilización para apoyarlos por el momento, recursos que más adelante tendrán que pagar.

Hay en curso un importante efecto cucaracha, en los bastiones históricos donde el PRI ha perdido las elecciones en Hidalgo y el estado de México se observa claramente una importante migración de militantes, cuadros intermedios y de base de otros partidos a Morena, con sus consecuentes impactos positivos y negativos.

Ciertamente de aquí al 2024 todo puede pasar, traiciones, divisiones políticas de las fuerzas democráticas y progresistas, intervención de fuerzas fácticas económicas y violencia organizada, en América Latina por ejemplo se han dado unos 90 golpes de estado en décadas pasadas, ahora los golpes de estado ya no son militares, son económicos, legislativos, psicológicos, mediáticos para manipular a las masas populares, la disputa es de marcar la agenda política, las narrativas y construcción de imaginarios políticos por lo general ajenos a la realidad, en ese sentido los medios de comunicación, la redes etcétera juegan un papel muy importante, es esos terrenos AMLO hasta ahora ha ganado la batalla.

Es evidente que los procesos revolucionarios y en nuestro caso la transformación estructural, radical y pacífica de lo social, económico, político y cultural para instalar un nuevo régimen político, inevitablemente generan muchos problemas; procesos que por lo general se desarrollan en escenarios permanentemente en riesgo de venirse abajo,  lo que la 4t se ha echado a cuestas, muchos países de América Latina lo necesitan, sin embargo los liderazgos políticos no tienen la fuerza, el carisma, la decisón, la osadía y necedad que AMLO ha mostrado.

El PRI y el PRD están en franco proceso de un vergonzoso debilitamiento político, van penosamente  a la cola del Frente Va por México, en lo personal no albergo dudas de que la derecha política y las fuerzas neoliberales están moral y políticamente en ésta coyuntura histórica, ¡derrotadas!, veo a la mayoría social y política de este país en apoyo a la 4t, por ello veo que la 4t está en ruta al 2024.

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