Lugupe El Palabrero
Para ti, el pecado escondido
bajo los pubis dormidos
te mordí de tajo, me ahogué contigo
Liz Barcena
Me tuve que ir, a ninguna parte
al vientre del olvido
era hora de ahogar los sueños
necesario, pero no urgente
la ausencia dormita en los espejos
otra dimensión del canto del silencio
Escuchar el mudo sudor del vacío
buen manjar de los gusanos
bajar y subir las escalinatas de los diablos
atornillando los ojos del espanto
soñar despierto en los labios de las nubes
Voy en camino colgado del silencio
rasguñando las risas de los templos
sacudiendo el esqueleto de los mares
metido en la boca de la nada
remendando la ternura del poema
Escuchar la voz de las culebras
el tren veloz del imaginario purgatorio
cayendo al lodo del aire helado
encendiendo el odio de un leproso
jalándole las greñas al crematorio
Después la misa de los sapos
alguno que otro llanto del reboso
habrá tristeza escurriendo entre las velas
dientes blancos que muerdan la tierra
los dedos del rocío acariciando
Dicen que el alma huye del cuerpo
va corriendo entre las chispas del suceso
entierra las plumas del pensamiento
en el hueco oscuro y tenebroso
de los hijos de los sueños
En el comal ardiente del infierno bailan las cenizas de los versos
ningún fiel difunto ha regresado a cortar las uñas de los tiranos
para cocerlas en mermelada a fuego lento
Les dejo de herencia mis temores
mis libros hambrientos de unos ojos
el wiski que usó para el olvido
los cigarros prendidos como grillos
mi ropa del armario que asusta el silencio
el tiempo roto por el golpe de los años las ratas ruñendo mis palabras
que sembré en el eco de mi canto
Venimos de la nada, del viento del deseo
nos iremos a la nada como los suspiros los versos enredadores en la neblina
me despido destazando el sufrimiento
era justo cortar en pedacitos el dolor
vestir mi cuerpo con el traje de gusanos
Cantarle himnos a las raíces del ruido
que florezcan las penas en el océano quedarse solitario en medio de los locos
cabalgando al fondo de sus manos
peleando gallos, colgando los tenis en las sombras
A despedirme he venido, sin zapatos de flores volverse piedra las heridas de la vida
apagar con rutina, el brinco de los gatos
amar a las lombrices, que se hospedan en el cuerpo
consumiendo las lonjas de los pensamientos
solamente a eso he venido, a despedirme
Morelia Michoacán febrero 2024
