Piénsalo tres veces

La escalabilidad de habilidades, una estrategia imperativa

Francisco Javier Rauda Larios


El que no ve adelante, atrás se queda”. Refrán popular.

Este sabio refrán, que de hecho encabeza el octavo capítulo de mi libro “La calidad del dicho al hecho”, es, desde mi punto de vista muy particular, apreciado lector, una verdad que cobra un inigualable significado en estos momentos en que tanto la automatización como las tecnologías basadas en la Inteligencia Artificial, están transformando de forma radical la manera en que vivimos y colaboramos.

De acuerdo con un estudio realizado por la Organización para el Desarrollo y la Cooperación Económica (OECD por sus siglas en inglés), en los próximos 15 a 20 años la automatización y la Inteligencia Artificial Generativa, como el Chat GPT, eliminaran el 14% de los empleos del mundo y transformaran radicalmente otro 32%.

Lo anterior hace de la escalabilidad de habilidades una estrategia imperativa.

Le cuento por qué.

En un mundo cada vez más digitalizado e hipercompetitivo, es fundamental que las Empresas/Organizaciones estén cada vez más preparadas para adaptarse, lo más rápido posible, y aprovechar al máximo las oportunidades que ofrecen las, cada vez más disruptivas, tecnologías.

La importancia de escalar las habilidades de los colaboradores en las Empresas/Organizaciones es un tema que no puede pasarse por alto. A menos, claro está, de que dichas Empresas y Organizaciones no aspiren a durar mucho tiempo en el mercado.

Para dimensionar adecuadamente lo expresado, es esencial comprender que la Inteligencia Artificial está revolucionando la forma en que se realizan las tareas y actividades en los diferentes sectores y organizaciones.

Con base en lo anterior, me atrevo a aseverar que, si bien es cierto que la automatización de procesos y la posibilidad de tomar decisiones basadas en datos han mostrado un gran potencial para aumentar la eficiencia y productividad de las Empresas/Organizaciones, también es cierto que para aprovechar al máximo estas tecnologías, es necesario contar con colaboradores que estén a la altura de las circunstancias.

Esto último, mi querido lector, nos lleva, irremediablemente, al tema de la capacitación y el aprendizaje continuos que, dicho de otra manera, dado el vertiginoso entorno tecnológico que nos rodea, no es sino la escalabilidad de las habilidades laborales.

En este sentido, dicha escalabilidad se convierte en una prioridad ya que el aprendizaje y la formación continua son la piedra angular de la flexibilidad y adaptación a los cambios vertiginosos, lo enfatizo, del entorno.

Por consiguiente, los colaboradores deben ser capaces de adquirir nuevas habilidades y conocimientos que les permitan desempeñarse de manera efectiva en un entorno, que dado lo anteriormente señalado, se vuelve cada vez más digital y automatizado.

Además, la escalabilidad de habilidades permite a los colaboradores desarrollar un conjunto de competencias que los diferenciarán en el mercado laboral.

Obviamente, aquellos que sepan adaptarse y adquirir habilidades relevantes para el futuro tendrán mayores oportunidades de crecimiento y desarrollo profesional.

No puedo dejar de mencionar, y haré hincapié en ello que, cierto es que la inteligencia artificial puede realizar ciertas tareas de manera automática y rápidamente, pero hay habilidades humanas como el pensamiento crítico, la creatividad, la resolución de problemas y las habilidades sociales que difícilmente pueden ser replicadas por la tecnología, al menos hasta el momento y quizá, con un poco de suerte, unas décadas más.

Otro aspecto clave de escalar las habilidades de los colaboradores radica, como mencioné párrafos arriba, en la capacidad de adaptación y flexibilidad que, dicho sea de paso, también son fuente importante de la ventaja competitiva.

En un mundo en constante cambio, las organizaciones que sean capaces de adaptarse rápidamente a las nuevas tecnologías y requerimientos del mercado tendrán mayores posibilidades de éxito.

Como ejemplo de ello, puedo señalar el caso de Ericsson que ha escalado las habilidades de mas de 15,000 colaboradores para transformarlos de expertos en comunicación a expertos en Inteligencia Artificial y Ciencia de Datos. Cabe señalar que tales esfuerzos involucran, sistemáticamente, habilidades criticas definidas conectadas a la estrategia.

De igual manera he de decir y recalcar que la escalabilidad de habilidades es responsabilidad de cada líder y gerente, dentro de la Empresa/Organización.

Pero que, a su vez, será condición indispensable contar con colaboradores ágiles y dispuestos a aprender y adaptarse a nuevos escenarios.

De cumplirse lo anterior, la Empresa/Organización contará, indiscutiblemente, con una ventaja competitiva sostenible y sustentable.

 

Otro valor agregado que produce, sin lugar a dudas, la inversión en la escalabilidad de habilidades es la creación de un ambiente laboral más motivador y satisfactorio.

Los colaboradores que sienten que sus habilidades son valoradas y que tienen la oportunidad de seguir aprendiendo y creciendo, se sentirán más comprometidos con su trabajo y con la Empresa/Organización en su conjunto.

Lo anterior se traduce, automáticamente, en un mayor rendimiento y en un ambiente de trabajo más positivo y productivo.

Finalmente debo señalar que en un mundo cada vez más tecnológico y digital, la escalabilidad de habilidades de los colaboradores se vuelve fundamental.

En conclusión, la Inteligencia Artificial y otros avances tecnológicos ofrecen grandes oportunidades para aumentar la eficiencia y productividad de las Empresas/Organizaciones, pero solo aquellas que inviertan en la formación y desarrollo de sus colaboradores podrán aprovechar al máximo este potencial.

Escalar las habilidades de los colaboradores no es solo una necesidad imperiosa, sino una fuente recurrente de ventajas competitivas y satisfacciones laborales.

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