LA VANIDAD
El rencor te orilla a estar solo la venganza te descalza
el odio te encapsula
Martín Alarcón
La jauría errante de los recuerdos goza del imperio enorme de ignorancia la fantástica belleza de la nada soñaba todas las noches del insomnio ser poderosa en la jaula de su casa
La vanidad se creía ser triunfadora estaba extraviada de razón y sencillez abrazo con demencia su desgracia ladrando sus diplomas, triunfos inútiles
Era panzón su ego, sin lógica alguna
inflado de trivialidades y poesía ramera glorias imaginarias del poder ausente se escondían sus agonías en los rezos
entre los fracasos de abundantes delirios
La belleza se transforma en arrugas la vanidad es una pose de mentiras caduca y se oxidan los poemas
al extremo de suicidarse en el exceso cadáver se vuelve el olvido
Pobres poetillos con hambre de prestigio que buscan en cada encuentro
lucir su pobreza de imaginaria pura logrando ser bufones, payasos y merolicos cadáveres de metáforas ausentes
La arrogancia viste de corbata y traje presume su delirio de famoso del pasado en su arquitectura de imágenes poéticas cae en el fondo de lo trivial ya conocido remienda la tristeza del poema
La vanidad es una tumba perfecta una caja de Pandora mal construida un silencio que se ahorca con la nada un cantinfleo de la lengua española muerte certera de la falsa grandeza
Encadenamos las letras al deseo
nos divorciamos de la realidad sin sentido embarrando de excremento la belleza
lo sutil, la vanguardia de ser auténticos de la sencillez de la razón vigente
la cualidad de ser sinceros
sin ataduras, ni vanidad, ni odios
La lógica de la vida simple vivir sin ataduras, ni vanidad porque nos faltan fantasías para ser poetas de adeveras
la vanidad es sólo mía, lo confieso
